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Thursday, December 15, 2011

La Navidad y Mis Cosas Favoritas



Hay una canción de Rodgers y Hammerstein que fue escrita en 1959 para el show de Broadway, El Sonido de la Música (en español se le llamó, La Novicia Rebelde) que se llama Mis Cosas Favoritas. Fue interpretada por Julie Andrews, en el papel de María, la institutriz encantadora, que se ganó el corazón de los niños que cuidaba, y que luego se convertiría en la esposa de su empleador, el Capitán Von Trapp. Es una obra basada en una historia de la vida real de la famosa familia Von Trapp que cautivó al mundo cantando en un coro familiar que luego sería contratado por diferentes teatros del mundo. La familia posteriormente se estableció en Vermont, USA, donde se dedicaron al negocio hotelero, al mismo tiempo que deleitaban a su audiencia con sus canciones alegres e inspiradoras.
A pesar de que Mis Cosas Favoritas nunca se ideó como una canción de Navidad, muchos cantantes famosos la han incluido en sus álbumes navideños, quizás debido a su asociación con la estación invernal, que es donde se celebra esta fiesta en el Hemisferio Norte. Quién no recuerda de memoria la letra en inglés, que por supuesto suena mejor con la música que acompañó a ésta. Es simple y revigorizante!
Y reza así: Gotas de rocío sobre las rosas y gatitos con bigotes, teteras de cobre brillantes y guantes de lana calentitos, paquetes de papel marrón amarrados con pitas…Éstas son algunas de mis cosas favoritas
Caballitos de color crema y tartas de manzana crocantes, timbres y campanitas de trineos y milanesas con fideos, patos salvajes que vuelan con la luna sobre sus alas… Éstas son algunas de mis cosas favoritas
Niñas vestidas de blanco con lazos de satén azul, copos de nieve que se caen sobre mi nariz y pestanas, inviernos plateados que se derriten en primaveras… Éstas son algunas de mis cosas favoritas.
Cuando el perro muerde, cuando la avispa pica, cuando estoy triste, simplemente recuerdo mis cosas favoritas, y entonces no me siento tan mal.
Y si puedo como María Von Trapp decir cuáles son mis cosas favoritas, yo también podría componer una canción que dice así:
Me gustan los niños, me gustan las flores y el canto de los ruiseñores, me gusta ver reír a mi esposo, reunirme con mis amigos para tomarme unos tragos y sentir el calor de su amistad…Estas son algunas de mis cosas favoritas
Me gusta cocinar, las piedras resplandecientes e iridiscentes y las joyas que confecciono y las cosas que embellezco y decorar mi casa, el mundo y las estrellas…Estas son algunas de mis cosas favoritas.
Me gustan mis hijos, el recuerdo de los tiempos pasados con ellos, sentir que significo alguien importante para sus vidas, la carita de mi nieta cuando descubre algo nuevo y su creencia de que vive en un mundo encantado…


Estas son algunas de mis cosas favoritas.

Me gustan mis amigas del presente y del pasado y recorrer con mi mente las memorias de tiempos felices, soñar que la vida se suspende en los momentos alegres y que cuando queremos, podemos cruzar dimensiones que ninguna máquina moderna ha podido materializar y a las que podemos llegar rapidísimo con el pensamiento.



..Puedo imaginarme que soy niña, joven y mayor al mismo tiempo, aunque el espejo me devuelva una imagen contraria.


Soy feliz porque puedo dar, ayudar y porque soy quien soy y no importa mi imagen externa, si no el resplandor positivo que puedo emanar desde lo profundo de mi ser.
Así que cuando la gente me ofende, cuando la nostalgia me invade, cuando las injusticias quieren apoderarse de mí, cuando estoy triste, no hago más que cerrar los ojos y transportarme a dimensiones felices o dedicarme a mis cosas favoritas… ¡y ya! Y si como parte de ese Ser etéreo, eterno y amoroso en el que creo, puedo también influir y ser recordada para bien, ese sería mi deseo favorito.
Ahora que estamos en la estación navideña siento alegría por el colorido de las lucecitas en los dinteles e interiores de todas las casas, por las múltiples fiestas anuales donde se reúnen amigos y familiares, por las manifestaciones de aprecio de las personas a las que no vemos frecuentemente, pero que a través de sus fotos, tarjetas o recuentos anuales nos actualizan acerca de sus vidas…



Parece que el nacimiento del niño Jesús, hace más de 2,000 años, sigue tocando las almas de sus seguidores y las redime de sus ofensas y negligencias, de sus olvidos y descuidos, y las desprende de la vorágine en que andan sumergidos todo el año y les trae paz y más atención al mensaje de amor que este gran hombre pudo mantener latente mientras deambuló difundiéndolo por esos pueblos del Lejano Oriente. Y si sólo creemos que el tiempo es una dimensión creada por el hombre para hacérsele más fácil el planificar sus actividades, entonces discurro que ese tiempo no ha pasado…que el ayer sigue sucediendo hoy y que toda energía positiva queda flotando en el ambiente…como una estrella que a pesar de que su luz brilló hace millones de años, todavía flota en el firmamento igual de brillante. Así es la luz de este gran Profeta…no importa que para algunos no sea el hijo de Dios, pero su influencia y triunfo sobre las mentes de las personas que lo escucharon y siguen oyendo su mensaje, sigue siendo igual de fuerte…más fuerte que esos mensajes políticos exuberantes que sólo son válidos, con excepciones por supuesto, para épocas determinadas… Porque el mundo quiere paz, quiere amor, quiere justicia, quiere comprensión, quiere redención, quiere positivismo…y eso es lo que El predicó y por eso su mensaje sigue siendo eterno y su nacimiento marcó una nueva era en el mundo…no sólo el religioso, sino en los individuos de todas las creencias.
Así que en esta celebración del nacimiento de Cristo, les deseo a todos que los plácidos copos de nieve caigan sobre sus caras y refresquen sus espíritus, que las alegrías de los que todo lo tienen sean extendidas con su caridad y desprendimiento y sentido de justicia para aquellos que claman por ser atendidos, que el resplandor del amanecer ilumine todos los rincones desolados y oscuros, que de los desperdicios crezcan plantas y árboles que nos permitan respirar, pero que sobretodo, reine la paz, y que de la quietud de una noche estrellada surja la aurora de un mundo de amor.