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Thursday, April 19, 2012

Chorrillos: 1830-1930 por César Aguirre

El verano de los ricos. Chorrillos (1830-1930)




Baños de Chorrillos (1920). Construidos sobre postes de madera y cemento. Hasta
aquí llegaba el funicular y terminaba en una glorieta que era golpeada por las olas. Se
ubicaba frente al actual club Regatas Lima. A lo largo contaba con cuarto privados
para cambiarse de ropa.
El verano fue una estación para las clases pudientes de Lima. Solo ellos podían darse
el lujo de viajar en la estación estival a los balnearios. Durante el siglo XIX se
comenzaron a realizar viajes a la costa de Lima para tomar el sol y remojar el cuerpo
en las aguas saladas, pues se creía que estas tenían propiedades medicinales y
tonificaban el cuerpo. La higiene recomendaba tomar baños de sol, cambiar de
ambiente y evitar espacios cerrados donde se pudiera concentrar el miasma
(emanaciones de los suelos y aguas impuras).
Tanto en Europa, como América los balnearios surgen gracias al fenómeno de la
Revolución Industrial y la construcción de los ferrocarriles.
Los ferrocarriles que partían de Lima hacia los balnearios convirtieron a estos lugares
en sitios de recreo para la aristocracia limeña. El inicio de la época republicana trajo
consigo la construcción de ferrocarriles: el Ferrocarril inglés Lima-Callao (1850), el
Ferrocarril Lima-Chorrillos (1858), el Ferrocarril Lima-Ancón-Chancay (1874) y el
Ferrocarril Lima-Lurín (1913) todos estos facilitaron el acceso a los balnearios.
Posteriormente en 1907 se inaugura el servicio de tranvías de la compañía “El
Nacional”.
El balneario más conocido fue Chorrillos que se convirtió en una villa llena de casas de verano. Fue llamado Chorrillos por la existencia de manantiales de agua que brotaban de los acantilados (según Witt, Paz-Soldán y Unanue). Según Flora Tristán: “esa palabra quiere decir: alcantarilla. Se ha llamado así a este pueblo por los hilos de agua que caen desde lo alto de las rocas que rodean la playa, los cuales forman en la parte baja una laguna de agua dulce. Es a este pequeño lago a donde van a bañarse; en este sitio el mar es muy tranquilo y jamás las olas llegan a ese lago. Esa vecindad del agua dulce ofrece una gran ventaja a los bañistas, quienes en su mayor parte van a enjuagarse allí al salir del mar para quitarse las partículas salinas adheridas a la piel.”
Chorrillos fue conocido por ser lugar de juegos de azar. El viajero alemán Friedrich Gerstaecker en 1860 escribió: “Chorrillos no podría ser un lugar de veraneo, si no mantuviese el culto del juego.”
El viajero Heinrich Witt también se refirió al juego en Chorrillos:
“En una casa, de propiedad de la familia Elespuru, había una mesa de juego. En la casa también se podía conseguir una habitación y una cama para la noche. En la casa de doña Ignacia Palacios, una admirable dama mayor, de una respetable familia, había juego durante todo el día y gran parte de la noche.”
Todo este lujo y esplendor fue posible gracias al dinero del guano. Este balneario fue el preferido por los presidentes. Ramón Castilla llegó hasta aquí y mandó construir el malecón; Pezet construyó el rancho más lujoso jamás visto, entre otros construyeron casas y ranchos de verano en este lugar.
Según Evaristo San Cristóbal fueron famosos los ranchos de Cucalón, Armero, Pezet, Canevaro y Tenderini.
El embellecimiento de Chorrillos comenzó con la construcción del Malecón, cuya belleza alguna vez fue comparada con los balnearios ingleses. Todo esto fue destruido en 1881 durante la ocupación chilena de Chorrillos. Años más tarde el balneario renacería para convertirse nuevamente en el mejor de Lima.
Los ranchos
Los ranchos son construcciones de tipo rural de la época, son sencillas y tienen un solo frente con un cerco de rejas o madera. En Chorrillos se construyeron muchos ranchos o casas de verano.
Según Manuel Atanasio Fuentes, la denominación de ranchos proviene:
“Las casas de Chorrillos conservan el nombre de ranchos porque tales eran las habitaciones que antes ocupaban los indios y que daban en arrendamiento a las familias de Lima, durante la estación de los baños, reservándose algunas habitaciones para ellos y sus familias. Los indios han vendido ya muchos ranchos y terrenos en los que se han fabricado suntuosas casas, que lucirían algo más en la capital.”
Esta transformación de choza rústica a rancho moderno fue bien descrita por el viajero Sartiges en 1851: “Eran verdaderas cabañas de pescadores. Cuando venía la estación de los baños las redes y utensilios de pesca dejaban el sitio a algunas hamacas y a una gran mesa de madera. Cofres cubiertos de tapices servían de armarios y de sillas, pero esas mesas de madera se cargaban por la noche con rimeros de onzas y de pesos. Hoy las paredes de los ranchos están blanqueadas: canapés y sillones han reemplazando a los viejos baúles y hasta se ha instalado pianos en las casas de las damas que están más a la moda.”
Aún se pueden observar en Chorrillos y otros balnearios varios de estos ranchos antiguos.
Los baños de Chorrillos
Los primeros baños de Chorrillos fueron improvisados dentro de las viviendas de los pescadores, como lo menciona el viajero Heinrich Witt en 1843.
“A lo largo de la costa, una gran cantidad de cabañas miserables hechas de estera, con el piso del mismo material, y unas grandes piedras que servían de asiento, eran para uso de los bañistas, por las que pagaban a los dueños de Chorrillos ½ real cada uno. Hombres y mujeres se bañaban juntos, pero ambos llevando vestimenta, hecha de una tela de algodón, llamada túnica, que evitaba toda impropiedad.”
Cholo maestro nadador, acuarela de Pancho Fierro.
Según el viajero William S. Ruschenberger (1831)
“Las damas se bañan dos y tres veces cada día en el mar; en la mañana antes del almuerzo, luego hacia la una, y de nuevo al atardecer. Bajan de la alta y escarpada colina a caballo o a pie, y se visten en pequeñas cabañas hechas de palos, mantenidas en la ribera por indios, que cobran un real por cada baño. Ellas se ponen largos trajes de franela, y entran al agua con indios, que se hallan completamente desnudos con excepción de un pañuelo atado a la cadera. Muchas de las damas son expertas nadadoras, y todas son apasionadamente aficionadas a los baños de mar.”
Esta imagen ha sido inmortalizada en los grabados de Rugendas. Con el tiempo las chozas fueron cambiadas por construcciones provistas de bancas de madera. Se construyó además un muro rompeolas, con lo cual ya no era necesario entrar al mar acompañado de un indio “bañador”.

La población indígena que habitaba en ese lugar había quedado relegada, muchas de sus propiedades habían sido compradas para construir grandes palacetes y ranchos.
Como indicó Manuel Atanasio Fuentes, fueron desplazados incluso de los cargos del gobierno local.
La construcción de los modernos baños con bajadas cubiertas de techos de madera, funiculares y pilares para observar a los bañistas remplazaron a los indios bañadores, muchos de ellos se dedicaron a la pesca y a la venta de frutas y productos marinos.
Los antiguos baños de Chorrillos fueron destruidos durante la ocupación chilena. El 7 de enero de 1923 fueron reinaugurados los nuevos baños que fueron utilizados hasta su destrucción por el terremoto de 1940.
Chorrillos se fue convirtiendo en el balneario más aristocrático de Lima. A pesar de eso, otros sectores sociales trataron de ingresar a este exclusivo lugar, adoptando los usos y modas del ritual veraniego a fines del siglo XIX. A pesar de esto, Chorrillos nunca dejó de ser aristocrático.
“Chorrillos es aristocrático, frío, severo. Una ciudad cuyos progresos son muy relativos. Llena de cholos pescadores y cholos militares. Casi no construye. Sus famosos ranchos de la calle de Lima y del Malecón encierran todos los años a las mismas linajudas y encopetadas familias que no quieren gastar, por explicable y tacaña dureza de codo, unos cuantos miles en la edificación de un rancho nuevo en un balneario nuevo y de moda.” (Variedades, 1918)

Malecón y tranvía de Chorrillos (1915)
A inicios de la década de 1920, Barranco fue ganando preferencia sobre Chorrillos como balneario de moda. Barranco a diferencia de Chorrillos se convirtió en un balneario de clase media y de familias extranjeras, donde las casas no solo eran de verano, ya existía una población permanente habitando el lugar durante el año.
A pesar de esta creciente preferencia por Barranco, Chorrillos no dejó de ser visitado por familias notables de Lima que descubrieron la playa más hermosa del lugar que por su forma fue llamada “La Herradura”. A inicios del siglo XX la playa de La Herradura sería el lugar donde renacería el verano chorrillano.

Gracias a la construcción del túnel de la Herradura (1907) se pudo llegar a esta playa, que no contaba con infraestructura para poder recibir a los bañistas. Con los años se fueron implementando establecimientos de baños y restaurantes a este lugar.
La Herradura (1928)
Chorrillos fue el lugar preferido por las clases acomodadas de Lima por su tradición de balneario aristocrático que viene desde los inicios de la República. Además contaba con centros impulsores como: El Club Regatas Lima (fundado en 1875), este club atrajo a gran cantidad de socios; y el Casino de Chorrillos (7 de octubre de 1896), lugar donde se reunía la sociedad más selecta.
El Ritual social: veranear


Caricatura “Un verano en Chorrillos” (1905)
La visita a los balnearios pasó de ser un asunto de salud y esparcimiento a un ritual de exhibición social. Al igual que frecuentar el jirón de la Unión, el teatro y los paseos públicos. Los sectores acomodados acudían a las playas en un ritual social de exhibición, en donde lucían las últimas modas llegadas de Europa.
“Allá van á los balnearios, escogiendo los más concurridos, pavoneándose, convencidas de su importancia y hasta de su dinero. Van el padre, la madre, los innumerables hijos, el ama con el bebe si es posible; van los horteras, lustrosos, limpios, con una clara sensación de tienda, lucientes como un muestrario, llenos, repletos, hartos diremos, de su elegancia que lucen con la misma importante melosidad con que muestran una tela, ó una blonda, pues parece que dijeran: “miradnos”; van los enamorados, los que atisban a las mujeres, con aire superior, imperativo y dominante; van los ricos que saborean su riqueza, y aprovechan la ocasión magnifica de lucir algunas joyas; van los muchachos mataperros, dispuestos á hacer su camarón y á tirar su zapatazo; van por último los deportistas, los exhibicionistas que se complacen en lucir los músculos, en nadar airosamente, moviendo los brazos con calma y prosopeya. (Variedades 1913)
La República Aristocrática fue una época de crecimiento económico y de gran penetración cultural de modas y costumbres europeas. La aristocracia se lucia en Chorrillos, que fue el balneario por excelencia.
Estos sectores sociales frecuentaban el Club Regatas, los baños, el malecón y el Casino. Se realizaban grandes actividades en los espacios públicos. Las retretas o bailes organizados por las orquestas militares animaban la vida en las plazas y malecones. Se bailaba primero los londons, boleros y zamacuecas y a inicios del siglo XX el foxtrot, one step y jazz band.
La gente recorría el malecón observando a los bañistas y deportistas. En Chorrillos se practicaba la natación, las regatas, tenis y deportes nuevos como el voleibol.
Era la época previa a la gran crisis de 1929, una sociedad optimista donde el hombre se dejaba llevar por el esnobismo social envuelto en una forma de ver la vida que reflejaba opulencia y hedonismo.
Al balneario asistían las damas de sociedad, ya sea en el agua y en la arena, no perdían la elegancia. Los caballeros casados con sus esposas, asistiendo a los almuerzos en los hoteles, bailes, fiestas de carnaval y actividades públicas.
Los solteros, hijos de la aristocracia y algunos aventureros de clase media, sector que iba creciendo a inicios del siglo XX fueron parte del panorama del Chorrillos de inicios de 1900. Estos jóvenes llegaron a ser caracterizados como personajes que aparecían en verano, casi hasta convertirse en un estereotipo.
“Y que decir de los conquistadores de pantalón blanco, clavel rojo, y panamá hat. Efebos de ojos guiñadores capaces de enternecer á una peña, que se acaramelean en cuanto ven á una chica y le dicen con los ojos cada poema con ilustraciones que tiembla el misterio”. (Veraniegas. Variedades 1912)
Ese era el Dandy, el hombre refinado que despreciaba los gustos vulgares.
Esta imagen de opulencia reflejaba en los sectores medios un icono de arribismo social, todos aspiraban y hacían grandes sacrificios para poder ir a este balneario y codearse con la aristocracia.
“!Hay tanta familia que se sacrifica por estos baños saludables y caros; porque es preciso ir con la ropa de moda y llevar corsé y gorrito mono, no vaya á suceder que alguien le diga algo” (Veraniegas. Variedades 1912)
Como diría Alicia del Águila: “La gente se exhibía, buscaba ser reconocida, identificada dentro de la jerarquía social (por supuesto la autopercepción de su ubicación no necesariamente coincidía con la apreciación de los otros)” (DEL AGUILA 1997: 34)
Todas estas formas de arribismo social llevaron a muchas familias a sacrificar una pequeña fortuna para alquilar un rancho en Chorrillos, apostar en las casas de juego, asistir a los clubes sociales y fiestas llegando incluso empeñar sus bienes para eso.
Esta conducta ha sido estudiada por Parker, en su estudio sobre la clase media limeña:
“Para el arribista, entonces, el secreto de la movilidad no residía en ganar fortuna, sino en convencer a los demás que uno siempre había sido miembro respetable de la sociedad” (PARKER 1995: 168)
Lo importante no era tener dinero, sino aparentar tenerlo, lo importante no era la fortuna guardada, sino como se gastaba.
“En la Lima de 1900 tener una cantidad de dinero ahorrado no traía ningún beneficio en cuanto al status. Por el contrario, el dinero solo tenía significado social cuando se gastaba en un estilo de vida correcto”.


Manual del perfecto veraneante por Challe.
Es tan gracioso ver la caricatura de Challe sobre el verano en los balnearios, pero reflejaba una realidad creciente. Definitivamente se estaba iniciando un gran cambio social a inicios de la década de 1920, donde los sectores de clase media irían conquistando espacios públicos antes dominados por la elite limeña. Uno de estos espacios seria los balnearios como Chorrillos.
Saludos
César Aguirre


Esta vez comparto un artículo que me mando un amigo, escrito por César Aguirre, de lo más interesante. Yo agregaría que con el incremento de la población, y el advenimiento de nuevas fortunas procedentes de los diversos estratos sociales de la población, en los años 1990, los balnearios fueron ampliándose y los limeños de mejores posibilidades económicas comenzaron a construir cómodas casas de playa, entre las cuales destacan las de las playas de Asia, la Quipa,y otras en el sur; y Máncora, con su toque de playa tropical, en el norte del país.