Total Pageviews

Thursday, April 5, 2012

El Pecado del Conformismo y la Pasión de Cristo

Para aquel que alberga al amor, todo el mundo es una familia


La Cuaresma, la Semana Santa y su culminación en la resurrección de Cristo, debe ser para los creyentes y no creyentes, el reconocimiento del triunfo de una doctrina estructurada, sobre el conformismo.
Cuando discutía, hace poco, con algunos amigos, sobre si uno debía permanecer callado o interesarse por denunciar o resolver las injusticias que se presentan a lo largo de nuestro camino terrenal, me puse a pensar en el peligro del conformismo. La lucha por la justicia social suele ser identificada por muchos como privilegio de la juventud; como si el entendimiento de justicia tuviese un límite. Y me puse a pensar que la madurez, aquella edad que debe de identificarse con la acumulación de experiencia que permita emitir juicios más sopesados y sólidos sobre nuestro presente, debe ser también aprovechada para ayudar al mejor discernimiento de acciones que se deben tomar para lograr un mejor ordenamiento social.
Y entonces me viene a la mente la vida de un hombre como Jesús, quien hace uso de su pasión de juventud y de su madurez espiritual, para luchar por lo que cree...por un mundo justo...que no se calla, no se amilana, no se conforma a pesar de las amenazas de sus enemigos, sino que levanta la voz de inconformismo ante el statu quo y muere por lo que cree. Pero su muerte no significa un final, sino una continuación en la resurrección a una nueva vida y al resurgimiento de un ser ya redimido; cuyo mensaje de justicia social triunfa y se reparte por el mundo, porque genera un eco sin precedentes.
El mensaje de la pasión de Cristo y de su resurrección triunfante, puede tomarse, repito...para los creyentes y no creyentes en su divinidad... como un símbolo de que para lograr cualquier objetivo en la vida hay que debatir, luchar, sufrir la censura, lograr el concatenamiento de pasiones, para poder triunfar y resucitar a una nueva realidad CONSCIENTE.
Y es a la luz de este pensamiento, que me atrevo a apelar a los conformistas, a los que no quieren VER para no complicarse (a los que quieren justicia pero tienen miedo de ser criticados o censurados o deportados de sus cómodos compartimentos sociales y de ser calificados como Jesús lo fue, de blasfemos o alteradores del orden), que se desgarren de sus prejuicios y que acepten que en estos tiempos de incertidumbre y convulsión, debemos alzar nuestras voces para denunciar aquello que consideramos injusto y que impide la inclusión de todos los estratos de nuestra sociedad en las decisiones y beneficios de una nación. Para los que celebramos la auténtica Semana Santa, celebremos el sacrificio y triunfo de Jesús en la dispersión de su doctrina de amor y de justicia para TODOS, de solidaridad y compromiso con la insignificancia social.
Todo pequeño esfuerzo, desde dejar nuestras cómodas posiciones lo cual significaría: el recibir críticas por lo que creemos, el replanteamiento de quiénes somos y adónde vamos,  el reconocer que hay más desafortunados que nosotros y que debemos de luchar para darles la oportunidad y la educación para que ellos logren ,superarse...TODOS SON VALIOSOS.
Y si no, observemos aquellos recientes movimientos de protesta como Ocupación Wall Street y similares en España, Siria, Egipto, Grecia, México, Brasil, los cuales si bien fueron iniciados por jóvenes idealistas y con energías sobrantes para luchar, hoy ya han sido complementados por ciudadanos maduros...que sí están marcando una diferencia, porque están influyendo en las decisiones de los gobiernos y en el replanteamiento de sus políticas...ya sea por miedo a la reacción violenta de las revoluciones, o al peligro de su estabilidad o popularidad, o también porque simplemente, estos movimientos levantan la conciencia dormida de los hacedores de las leyes y disposiciones de los gobiernos. Lo más interesante, es que en estos casos no hablamos de denominaciones religiosas, sino de la creación de una conciencia social que es fruto del debate unificador de todos los hombres del mundo. Para los cristianos, en aquellos se traduce el ejemplo de Jesús.
Pero , como en el caso de aquellos tiempos, en los cuales Jesús con su pasión y muerte nos enseñó el valor de la lucha por un ideal hasta sus últimas consecuencias, hoy, con nuestra resucitar del inconformismo, se podrán sentar las bases determinantes para el cambio. La lucha por construir una sociedad más justa no puede hacerse desde los sillones conformistas. Nuestra madurez debe de ser aprovechada para lograrla, a través de una EDUCACIÓN para la paz, que se logra de la discusión alturada y reforzadora (para los renuentes al cambio por ambiciones personales egoistas). Así resucitará el mundo después de una pasión. Todo es cuestión de simbolismo aplicado a nuestra realidad actual.
Feliz Pascua de Resurrección...y para los que creen en la divinidad de Jesús... porque así nunca moriremos, puesto que su mensaje y el nuestro, como extensiones de la divinidad, se mantendrá siempre vivo y triunfante mientras hayamos hecho algo por los desposeídos. La promesa cristiana de estar sentados a a diestra del Señor, se traducirá en el triunfo de la fe y de la esperanza en un mundo más justo.
Incluyo un extracto de una entrevista hecha hace unos años al laureado Padre Gustavo Gutiérrez, que ilustra mejor la tarea de un cristiano en el cambio hacia un mundo cristiano más justo:

"El ideal de una teología es ayudar a hacer vigente el testimonio de Jesús en el hoy de nuestra historia. No es la aplicación de una teología lo que interesa, sino la del evangelio en nuestro tiempo. En ello, la reflexión teológica no tiene sino una parte, y no la más importante. Considero que el compromiso de muchos cristianos con los pobres y la justicia, la vivencia de la fe y la alegría de su celebración, a pesar de tantos problemas, son hechos alentadores. No faltan las dificultades y las incomprensiones, claro
Pero, según una vieja insistencia de la teología de la liberación, no basta con cambiar las estructuras socio-económicas; es necesario que cambien igualmente las personas.
La paz en la convivencia social no se impone por la fuerza sino que es el resultado de la justicia, del respeto por los derechos de todas las personas. Es un tema que la Biblia recuerda a cada paso y una urgencia nacional. La pobreza no produce mecánica ineluctablemente violencias como las vividas en años pasados pero puede crear las condiciones para que ellas tengan lugar. Debemos combatir la pobreza yendo -Juan Pablo II ha insistido en el asunto- a las causas de ella. No sólo hay que dar aspirinas sino ir a las causas del mal."