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Wednesday, November 21, 2012

Después de la Tormenta




DESPUÉS DE LA TORMENTA

Foto de la Fuerza Area sobre Daños del Huracán en New Jersey
 

 Este año celebramos el Día de Acción de Gracias con un grave problema a cuestas: el tremendo desastre causado por el reciente huracán Sandy del pasado 29 de octubre. Después de recorrer los lugares afectados en Long Island y de ver la increíble debacle causada, resulta difícil creer que haya motivos para agradecimiento por los bienes que se nos han otorgado.  Un paseíto por Long Beach en un día sombrío, me puso al borde las lágrimas, al ver cientos y cientos de casas destruidas, con altos de basura listas para ser arrastradas por las niveladoras…juguetes de una niña que quizás amó a su muñeca pero que ahora no la puede abrazar porque está contaminada con aguas servidas o con combustible de los botes…colchones de una tienda, todavía envueltos en sus plásticos, y que ya no pueden ser vendidos….maderas de un primer piso arrancados por la furia de las olas…bancas con placas recordatorias que alguna vez ocuparon un lugar en el famoso corredor de Long Beach…barandas de metal retorcidas…carteles de los restaurantes de moda reducidos a pedazos de vidrios y fierros…botes modestos…chicos y grandes…que alguna vez sirvieron de diversión de familias  enteras y que ahora no son más que carcasas aventadas una y otra vez contra muelles destruidos por la madre naturaleza.  

 




 
En la costa Este de los Estados Unidos se han producido daños estimados en más de 20,000 millones de dólares.  Por todas partes existen historias personales  de pérdidas totales de pertenencias, las que se estiman entre los 10,000 y 30,000 millones de dólares adicionales.  Han muerto alrededor de 100 personas con  el paso  del huracán  e innumerables casas se han perdido totalmente.  El proceso de reconstrucción será lento e impredecible.  Más de 7.5 millones de casas y negocios perdieron luz al paso del huracán a través de las costas Este de los Estados Unidos; existen muchas historias de gente que sequedó sin luz y agua por 15 días seguidos, expuestos al frío constante de un invierno anticipado. Las ciudades hoy enfrentan  el problema de donde deshacerse de más de 5,000 toneladas de basura procedente de los deshechos de casas, negocios y de árboles caídos y arena desplazada.  Muchos comercios minoristas, aerolíneas y empresas constructoras de vivienda han sufrido muchas pérdidas, aunque se espera que el proceso de reconstrucción reactivará la economía.  En NY, el sistema de transporte subterráneo  ha sufrido daños impredecibles que lo forzaron a cerrar su servicio por varios días.  Hoy, casi 80% de este servicio vital ha sido restablecido gracias a los esfuerzos de la ciudad.  La ayuda de la Agencia Federal  para Asistencia en Desastres (FEMA- Federal Emergency Management Agency) para la reconstrucción de viviendas en el Estado de NY hay llegado a los 508 millones de dólares; una manito para aquellos sobrevivientes de la tragedia que han perdido sus casas propias o de alquiler.


Pero en medio de esta situación deplorable, surge el agradecimiento de aquellos afectados por el sólo hecho de haber sobrevivido a la tragedia o de haber encontrado un alma buena o una agencia buena que les ha tendido la mano en momentos de mayor necesidad. Escuchamos historias de gente que ha tomado tiempo de su tiempo personal para acercarse a ayudar a sus vecinos, ya sea con donaciones o ayudando a limpiar los rezagos que dejó  atrás la furia de la naturaleza. Todo el mundo ha tratado de poner un granito de arena en esta tarea que inicia la reconstrucción. 

Hay restaurantes que están donando comida, extraños e iglesias que que están abriendo sus puertas a la gente que más lo necesita, y mucha gente de todas partes del país que están ayudando son sus donaciones a mantener a los damnificados lo más confortable posible. Y muchos vecinos e instituciones estatales y privadas han organizado eventos en los que se invitará a aquellos a una cena por el Día de Acción de Gracias.   Macy’s, la famosa tienda Neoyorquina que cada año organiza un desfile simbólico celebrando tal fecha, ha reservado 5,000 asientos  preferenciales a través de la ruta del recorrido, para aquellas familias damnificadas por la “Perfecta Tormenta”.  El movimiento Ocupar Wall Street, ha creado una división a la que han llamado Movimiento Ocupar Sandy, con el fin de proporcionar ayuda a las víctimas.  Ellos, a su vez, han organizado una comida por el Día de Acción de Gracias en el Bajo Manhattan, zona gravemente afectada por el huracán. Por allí hay gente  en el Facebook,que ha tratado de encontrar a personas que quieran compartir sus mesas este año con aquellas que han caído en desgracia como consecuencia de esta hecatombe.

El Presidente Obama ha demostrado una vez más su tremenda empatía con los problemas de la nación al haberse acercado personalmente a las víctimas de la tragedia y haberles prometido que el país hará un esfuerzo mayor en la reconstrucción.  Muchos opositores han visto esto como un aprovechamiento de las mentes de las personas en necesidad, para obtener sus favores.  No se dan cuenta que esta política de Obama se viene reflejando desde el comienzo de su gobierno, atacando al ineficiente sistema de salud estadounidense apareado con los sistemas abusivos de las aseguradoras que encarecen o dificultan el acceso de la población a aquellos; tratando de que los más ricos obtengan conciencia de su deber de ayudar a los más pobres a través de sus contribuciones anuales; reconociendo los derechos de miles de hijos de emigrantes que han vivido toda su vida en este país, a través de la materialización del famoso y demorado Dream Act, y así subsecuentemente.  No es una pose, es un acto sincero y desinteresado el de nuestro nuevamente electo presidente.



En el medio de tanta tragedia existe la esperanza de una recuperación, gracias a la labor desinteresada de muchas personas que a pesar de sus desgracias personales, han querido olvidarlas para recuperar la confianza de quienes todo lo han perdido.  Y si les preguntan a algunas personas porqué quieren reconstruir en el mismo lugar, te contestan porque allí han descubierto quiénes son sus amigos….ese vecino con quien quizás hablaban muy poco o casi nada, hoy en medio de la tragedia, se ha vuelto su íntimo amigo porque les extendió la mano en su infortunio…; también, porque aunque sus bienes materiales se han ido, todavía les queda la maravilla de la memoria de los tiempos buenos pasados en esos lugares donde crecieron y donde nacieron y murieron sus padres o familiares; o por último, porque allí sienten que pertenecen aunque eso signifique tener que comenzar a establecer raíces físicas de nuevo, porque ya su mente está enraizada allí.


Así que en este Día de Acción de Gracias, debemos dar gracias a Dios por nuestra vida, por haber encontrado la bondad en medio del caos, por haber despertado sentimientos dormidos en personas que de otro modo hubiesen seguido sumergiéndose en una apatía ante el dolor ajeno.  Esta debería ser la esencia de la celebración, la unión de comunidades divididas  por egoísmos sin sentido.  Hay veces la tragedia reactiva nuestras mentes y no hace pensar sobre el motivo de nuestra existencia.  Y como siempre, después de la tormenta vendrá la calma.

 

 

Lucy Valdivieso

Noviembre 21, 2012