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Monday, July 6, 2015

Dies Caniculares

DIES CANICULARES




Hoy fue un día mustio, extremadamente caluroso, y sumamente aburrido.  A estos días les llaman los Perros Días del Verano porque se asocian con la estrella Sirius, la más brillante en la Constelación Cannis Mayor,  que sale por las épocas de verano ardiente. Qué sopor se sentía! 
Odio la soledad y últimamente estoy muy desganada como para irme de estado en estado  solita.  Siempre lo he hecho, pero ahora me siento como que mi espíritu quiere jalar a este cuerpo que no se siente con energías para hacerlo.  Me hacen falta las conversaciones con mis hijos, con mis nietos, con mi familia…si no me siento frente al televisor a ver películas antiguas, ni siquiera tengo chance para un mayor intercambio de opiniones.
Hoy nos visitan mis hijos.  Uno, vino y se fue como una ráfaga propia de su  juventud.  Parece que no  se quisieran perder ni  una bocanada del aire que respiran.  Lo he llevado a la estación de tren en la mañana y se ha bajado rápidamente para alcanzar el viaje….faltaban 4  minutos.  Se despide con un beso y con un hasta luego incierto.  Yo arranco el carro como para que piense que no lo quiero monopolizar o que no me preocupo.  Me doy una  vuelta a la manzana, para que no me vea que voy a esperar hasta que se vaya.  No quiero que me vea…  Al rato, siento el pito familiar del tren, y me voy.  Mientras avanzo por  la avenida, me pongo a pensar qué feo es estar sin ellos. 
En la mañana he peinado lentamente las calles de  mi vecindad para ver si había  una de esas ventas de garaje.  No sé si voy para encontrar el tesorito que hace tiempo vengo buscando, o si busco intercambiar ideas con los vendedores   e iniciar cualquier conversación; como por ejemplo, sobre la procedencia de esos  artículos que yacen desechados sobre las mesas cuidadosamente puestas a cada lado de la entrada al garaje.  No he encontrado nada; ni un cartel.  Creo que se han ido a la playa o a celebrar Fiestas Patrias, con un BBQ lleno de carnes, para luego ver el tremendo reventón de cuetes, armado por el pueblo o por contrabandistas de luces artificiales.  
Me he regresado a la casa…qué calor hacía!  Prendo el aire acondicionado que está pegado como un lunar feo contra la pared….sopla un aire helado riquísimo…me siento a ver películas…y como siempre me duermo.  No tengo ganas de hacer algo específico, pero si no lo hago, me ahogo.
Salgo a mi jardín y me transformo.  Comienzo a regar mis hortensias que necesitan mucha agua.  En unos días su  color ha cambiado de blanco y  lila, a un azul intenso.  Sus hojas parecen resucitar al ser tocadas por las gotas danzarinas y se vuelven firmes, obedientes… se van irguiendo poco a poco.  Los pajaritos se ponen debajo de las gotas de la manguera y casi creo adivinar que me piden que llene la fuente de cemento con agua, porque se acercan con alegres aleteos para bañar su plumaje.
    
Termino, entro y ofrezco comida a mi familia.  Sobran diferentes tipos de comidas desde hace dos días.  No me gusta botarla porque está perfectamente  buena y rica.  Caliento uno por uno lo que voy a servir, y nos sentamos un rato a comer y conversar.  Me pongo a pensar qué agradable es tener a un comensal y  más si es mi hijo.  Se dan cuenta que comienza el juego de la Copa Mundial de Fútbol de Mujeres. Se levantan como un flechazo  dando un rápido agradecimiento.  Pongo los platos en la lavadora de platos y lavo a mano algunos enseres.  Me pongo a limpiar y aspirar para olvidarme que me pica  el cuerpo como siempre.  Esa  maldita enfermedad.; inocua, pero pesada.  Me mantengo ocupada y se me pasa. 
Ya ha atardecido y anochecido.  Me asomo a ver si la luna esta tan anaranjada como la enorme que vi ayer cuando me fui a pasear por el malecón junto a la playa. Parecía como si la pudiese tocar. Ya no está allí…no la puedo ver.
La super luna del 4 de Julio


Así se pasó un día  Domingo más en esta isla, dentro de esta casa, donde vivimos yo y mi espíritu…y los demás.