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Friday, June 17, 2016

Hotel Inkaterra del Valle Sagrado del Cusco







La empresa de hoteles Inkaterra, fue fundada  en 1975 por José Koechlin von Stein, quien ha dedicado 35 años de sus vida al desarrollo del turismo  ecológico responsable. A través de su vida  se ha preocupado por encontrar formas de ganar un  valor agregado a la industria del turismo y de los sectores protegidos en el Perú.


 Él es actualmente Presidente de la Sociedad de Hoteles del Perú y es ganador del Premio Miradas 2015, por su aporte al desarrollo turístico del Perú.  José Koechlin es pionero del ecoturismo y del desarrollo sostenido como base económica para la conservación de la biodiversidad.  Sus hoteles se,han establecido en zonas ecológicas marcadas del Perú, ofreciendo no sólo alojamientos exclusivos, sino integrando  su arquitectura al ambiente que los rodea.  Los hoteles  (Madre de Dios, Machu-Picchu, Machu-Pichu Pueblo, Valle Sagrado del Cusco, La Casona en la ciudad del Cusco, y Cabo Blanco en Piura) no son sólo  lugares para el descanso y turismo, sino que alrededor de sus premisas él ha auspiciado una serie de investigaciones científicas con el fin de realizar inventarios sobre la biodiversidad que promuevan la conservación del ambiente y  el desarrollo de las comunidades dentro de las que se desenvuelven.  Así,  en Inkaterra Reserva Amazónica, se ha logrado determinar el mayor número de especies de hormigas  (365 especies)  del Mundo; en Inkaterrra Machu-picchu Pueblo se ha creado la colección más grande del mundo de orquídeas nativas (372 especies, de las cuales 19 son nuevas para los científicos) y el registro de 747 especies de aves encontradas en terrenos de Inkaterrra.  Se ha organizado, asimismo, el Rally Mundial de Observación de Aves, que tiene por objetivo el confirmar al Perú como destino principal para la observación de pájaros. También se ha creado una reserva para la protección de los osos de doble anteojera, originarios del Perú.  Koechlin  se encuentra en la lista académica de los 100 hombres más influyentes del mundo de la Asociación de Escuelas de Negocios y ha recibido varios premios y reconocimientos por su labor en la conservación del ambiente.
En la Selva Amazónica, Inkaterra ha reclamado la primera concesión ecológica del Perú, con más de 10,000 hectáreas de bosque virgen, que contribuye al retenimiento de la fuga del dióxido de carbono  al mitigar los efectos de la desforestación  y de la destrucción de la atmósfera.
Con el fin de promover el turismo en el Perú, el señor Koechlin ha producido  con Werner Herzog, dos películas clásicas, Aguirre, La Ira de Dios (1972)  y Fitzcarraldo  (1982) y el documental de Le Blanc, El Peso de los Sueños (1982),todos los que pueden ser vistos en mi blog paseándote por el peruyelmundo.blogspot.com.  También ha patrocinado varias publicaciones sobre la biodiversidad y cultura peruana.
Los esfuerzos de sostenibilidad, le han ganado la membrecía con diversas alianzas, como Relais y Chateaux, Virtuoso y National Geographic Unique Lodges of the World.
El hotel Inkaterra Valle Sagrado ha sido calificado por Condé Nast    como uno de los 60 hoteles mejores del mundo, por su capacidad de combinar extravagancia clásica y servicios con una medida adecuada de modernidad.
La entrada hacia el hotel se hace a través de un camino de tierra, cruzando campos de cultivo y una pequeña urbanización. Está ubicado en la zona de Yucay, a 2,700 mts. sobre el nivel del mar, frente a una posada de la hacienda Huayocari de la familia Lámbarri.  Las posadas,casas y condominios abundan cada vez más  en el valle sagrado con el crecimiento del turismo.  Está sólo a una hora de la ciudad y cerca de Chinchero y Pisac, y a dos horas de Machu-Picchu.

El hotel está rodeado de montañas espectaculares y está asentado sobre 100  hectáreas de  unas tierras de verdor impresionante.

Ha sido construido sólo hace un año,  al estilo de una hacienda y ha sido diseñado por Denise Guislain, la esposa de José Koechlin.  La entrada a la casona principal, donde está el comedor y el hall principal, con el bar adyacente, es muy amplia e impresionante.  La decoración es de primer nivel y mezcla con gusto impresionante muebles coloniales, forrados con textiles andinos, máscaras y telares incas auténticos y artesanía de madera.





El personal de servicio espera a los visitantes y huéspedes con una bebida típica  y la atención es impecable desde el primer momento. 
Tuvimos la oportunidad de ser atendidos por el jefe de servicios para huéspedes, quien nos dio un tour completo de las premisas del hotel y nos proporcionó toda la información pertinente durante nuestra visita. 
La casona principal, ha sido edificada con materiales locales y en ella hay  12 cuartos que se distribuyen a lo largo de unos corredores adornados con columnas talladas.     
En la parte exterior se encuentran distribuidas  24 casitas amobladas en forma impecable, con materiales locales y artesanales integrando el estilo colonial con el indígena.





El hotel tiene un sembrío de 10 acres, donde los huéspedes pueden recoger su propia comida.  Toda la producción, como quinua, choclo gigante de Urubamba, alcachofa, maíz morado, cebolla, brócoli, hierbas medicinales, muchas variedades de papas y otros vegetales, son cultivados con herramientas tradicionales y bueyes, como  hace siglos. Todos sus productos son libres de carbono, pues están producidos con las técnicas milenarias de la zona.

El hotel organiza visitas a los lugares turísticos de los alrededores, como Maras, Mora y, Pisac, Chinchero y el infaltable Machu-Picchu. También ofrece una variedad de excursiones y actividades, incluyendo la observación de aves (más de 30 especies registradas dentro de la propiedad), cabalgatas, el avistamiento de estrellas, y montar un coche jalado por una llama.