Total Pageviews

Friday, April 4, 2014

Akim Camara from 3 to 13


That was when Akim was three years old...a child prodigy!
Her is Akim, again, at 5 years old with Andre Rieu in New York.  See the incredible progress of this genius of the music.




And now at 13!

Los Secretos Ocultos del Agua

Monday, March 31, 2014

De la Tierra a la Mesa: boletín de las Naciones Unidas



De la tierra a la mesa, la verdadera revolución de la alta cocina peruana

Narración

Lima, la capital de Perú, se ha convertido en el centro de una revolución gastronómica, con chefs de alta cocina que utilizan como base de sus platos los productos de cultivos ancestrales.
Durante generaciones, los campesinos tradicionales han estado olvidados, pero ahora son ellos los que tienen la llave a una gran variedad de alimentos muy preciados.
Como aquí en los Andes… Los campesinos cultivan variedades de papas que se dan únicamente en esta región, y que ahora demandan los mejores restaurantes del mundo.
Pedro Miguel Schiaffino es propietario de uno de los mejores restaurantes del mundo, Malabar, y aprecia enormemente las papas tradicionales de Perú, no sólo por su sabor y variedad, sino también por su valor nutritivo.
Para estos chefs no sólo es importante el alimento en sí, sino también cómo ha sido cultivado. No hace mucho, esta región andina era un centro de insurgentes maoístas —un lugar de violencia y derramamiento de sangre—. Hoy es la cuna de otra clase de revolución: la de la solidaridad entre chefs y campesinos.
Antes de su trágica muerte en 2012, el aclamado chef Ivan Kasic visitaba con regularidad estos lugares para rendir homenaje a la madre tierra junto con otros chefs y campesinos.
Por eso los chefs reclaman un cambio. Quieren asegurar que estos campesinos puedan seguir cultivando los productos tradicionales y vivan dignamente.
También es ese el objetivo del FIDA, la agencia de la ONU que ayuda a los pequeños agricultores a mejorar sus ingresos. Según Maija Peltola, representante de la organización, lo que estos chefs están haciendo tiene un enorme impacto en la vida de los campesinos y en la estabilidad de Perú.
Esta revolución alimentaria de los chefs es el centro del debate sobre el futuro de los alimentos y la agricultura.
Propietario de varios restaurantes en diferentes países, Gastón Acurio es también un promotor de cambio social. Hoy se encuentra en el Festival de la Papa Nativa de Perú para destacar la importancia de la relación entre chefs y campesinos.
Edilberto Soto, agricultor de papas, dice que la colaboración entre los campesinos y los chefs es crucial.
Con esta nueva alianza, los alimentos y la agricultura tradicionales juegan un importante papel en el futuro de Perú.
Este reportaje ha sido producido por Joanne Levitan para las Naciones Unidas.
26 de marzo de 2014
Perú está llevando a cabo una verdadera revolución de su alta cocina, una que no se queda sólo en las mesas de los grandes maestros cocineros, sino que llega hasta los campesinos, a quienes se les ofrece una participación en los beneficios de esta industria. Y una que, además, no sólo preserva la biodiversidad, sino que la fomenta.
Documentales
Especiales
En portada
¡Síguenos!

Sunday, March 30, 2014

Klimt

Les ofrezco esta película de uno de mis pintores preferidos. Qué pena que sólo se las pueda ofrecer en inglés con subtítulos en portugués.



Taytacha de los Temblores






Cada lunes santo durante la semana santa, sale en procesión la imagen del Señor de los Temblores, patrón jurado del Cusco.  La historia de la imagen se mece entre la leyenda y la realidad.
Se dice que cuando los españoles trataron de evangelizar a los indios, se encontraron con mucha resistencia de parte de ellos, puesto que ni las imágenes que representaban a Cristo y los santos poseían sus rasgos étnicos, y su cosmovisión no se identificaba con las enseñanzas que estos invasores querían imponerles.  Así, una de las tareas a la que se abocaron los españoles fue la de crear un sincretismo o correspondencia entre culturas y creencias, que llevarían a aquellos a adaptarse mutuamente a la diaria convivencia. 
De este concepto básico, nace la idea de parte del Rey Carlos V de España de mandar para la Iglesia del Cusco, una imagen de un Cristo crucificado con rasgos étnicos indígenas.  Se dice que el viaje en el barco hacia el Perú fue muy accidentado y que durante la tormenta, amarraron al Cristo en la proa para amainar la tempestad.  Y así fue como se calmó la furia del firmamento y pudieron llegar a su destino.
Ya en el puerto del Callao, contrataron unos arrieros que llevarían la imagen del Cristo al Cusco.  Después de atravesar una serie de obstáculos a través del camino, llegaron a Mollepata, última parada antes de llegar a su destino, y pararon a descansar.  Dicen las historias, que al querer reanudar el viaje, el baúl donde se guardaba la imagen, se volvió sumamente pesado, lo cual interpretaron los transportistas como señal del cielo de que esta debía quedarse en el pueblo. 
Fue así que el arriero encargado mandó preparar secretamente una copia fiel del original, pero de menor valor material, y fue esta la imagen que se llevó al Cusco.  En Mollepata, Anta-Cusco, quedaron con el compromiso de construir una iglesia  que albergaría al que llamaron Señor Manuel de Exaltación de Mollepata.
Al llegar al destino la nueva imagen, hecha de fibra vegetal de lino, maguey  y madera balsa de la región y modelada con técnicas de la región, se depositó en el Templo del Triunfo, donde se guardó por varios años bajo el nombre  del Cristo de la Buena Muerte.
En el año 1650 se registró en el Cusco un tremendo terremoto, que se dice duró el tiempo que uno demora en rezar tres credos (Se le calcula una magnitud 7.5 grados en la escala Richter, aproximadamente) y que tuvo muchas réplicas que destruyeron toda la construcción colonial de la ciudad.  Quedaron sólo las estructuras incas en pie.  El número repetido de réplicas hizo que los pobladores sacaran en procesión a sus santos, pero nada calmó la furia de la naturaleza, hasta que se sacó la imagen del Cristo de la Buena Muerte en procesión y se le puso sobre el atrio de la Catedral.  Desde ese entonces, los  pobladores la rebautizaron como Señor de los Temblores..el Taytacha...el Papacito.
En el año 1720 el Cusco fue azotado por una peste que sólo se detuvo al sacar en procesión al Señor de los Temblores.  Fue desde ese momento que se le declaró Patrón Jurado del Cusco en vez del patrón Santiago, nominado por los españoles en 1646.
La imagen que se se encuentra en un altar muy especial en la catedral del Cusco, es de un color muy oscuro.  Aparentemente, esto se debe a que el material usado en su elaboración es muy resinoso y cambió su coloración con el tiempo y por la exposición al humo, al incienso y al calor de las múltiples velas que iluminan permanentemente su capilla en el interior de La Catedral. Algunos fieles piensan que es en realidad un Cristo indígena y su color se hace más oscuro a medida que realiza milagros.  Los clavos de sus manos y pies son de oro puro con piedras engarzadas y lleva una corona de oro con piedras preciosas.  Las imágenes a los lados del Taytacha de los Temblores corresponden a San Juan Bautista y La Virgen Dolorosa.
Acercamiento de la cara de la imagen

La festividad del Señor de los Temblores abre la celebración de la Semana Santa en el Cusco y es la más importante en esa semana, donde es evidente la dualidad religiosa.  Es una semana que tiene características muy especiales que la hacen única. 
Esta se inicia días previos al Domingo de Ramos, cuando pobladores de todas las edades de la ciudad suben a los cerros con sus canastas a recoger unas flores silvestres tradicionales que crecen en las laderas especialmente durante el mes de marzo y abril, de un rojo intensísimo, del color de la sangre, llamada ñucchu. Estas les servirán para adornar la efigie del Señor, así como para arrojarle sus pétalos mientras avanza la procesión.  Estos se venden en varias esquinas, el día de la procesión.
Los balcones de las casas y negocios se visten elegantes con mantas enormes, algunas de terciopelo con bordados con hilos de oro, para adornar el paso del Señor. 

El día lunes, temprano en la mañana, en la Catedral, se realizan misas organizadas por las instituciones, hermandades y gremios sindicales.  Hay dos hermandades del Señor de los Temblores, compuestas por 90 personas cada una y que pertenecen a diversos sectores sociales de la población; ellos han heredado la tradición de sus antepasados.  
Fuera de la Iglesia se apostan las diversas delegaciones que acompañarán el recorrido y a las tres de la tarde, puntualmente, comienza la ceremonia con el saludo de los cófrades y fieles que esperan en la puerta.  Niños subidos sobre los muros al costado de la puerta principal arrojan los pétalos de las flores, que semejan una lluvia de sangre sobre el cuerpo del Cristo crucificado.  Así comenzará un recorrido de cinco horas por las calles aledañas a la Catedral.  Va avanzando lentamente acompañada por ayes y llantos y por el canto de matronas llamadas Chaynas (cuyo significado quechua es pájaros jilgueros) y por bandas de músicos que tocan con una mezcla de  instrumentos nativos  como el pututu, quenas y flautas y con violines, acordeones y órganos de origen español. 
Es interesante saber que toda la música que se toca es música religiosa eclesial acomodada a la liturgia española, con base pentafónica de origen incaico,  y las canciones de las chaynas son enteramente en quechua.  Hay 20 a 30 composiciones dedicadas al Taytacha, todas cantadas en quechua.  La cantora de más edad, es la que dirige el coro de mujeres, mayormente de la tercera edad.
Después de haber recibido el homenaje de los fieles, la procesión regresa al templo al anochecer, y se para en el atrio donde las sirenas de los carros bomberos anuncian que el Señor les está dando la bendición, y los asistentes lloran de emoción. Posteriormente, el anda ingresa al templo y la efigie es colocada en su altar adornado de plata y madera contorneada, hasta el próximo año.
Antiguamente, los indígenas se tapaban las caras con un poncho, para evitar estar al frente de la mirada de la imagen, puesto que se creía que al mirarlos, el Señor señalaba a quien se iba a morir. Después de que la imagen retornaba al templo, el pueblo sancionaba a cualquiera de las autoridades del gobierno de la ciudad, que no habían cumplido con sus obligaciones; los insultaban, y hasta agredían sus casas con piedras.
Era costumbre terminar la noche consumiendo licor, así como dedicarse a actividades de tipo sexual, ya que Cristo estaba sufriendo y condenado a morir, y no podía ver. 
En una entrada diferente de este blog, les ofrezco dos videos completos sobre la Semana Santa en el Cusco.