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miércoles, 21 de enero de 2015
Choquequirao - Perú : "El último refugio Inca"
Uploaded on Apr 13, 2011
Escondida en lo alto de una escarpada montaña se encuentra esta ciudadela inca. Choquequirao, que en quechua significa cuna de oro, esta ubicado en la región del Cusco, al sur del Perú. Esta ciudadela edificada en los últimos años del imperio incaico fue posiblemente un asentamiento político y administrativo que luego sirvió de bastión y refugio durante la resistencia Inca contra los conquistadores.
Hoy se puede apreciar apenas un 30 % de sus edificaciones, el resto ha sido cubierto por la vegetación. Dicen que cuando terminen los trabajos de rehabilitación y limpieza, que desde 1992 lleva adelante el Plan Copesco, este complejo será aproximadamente tres veces más grandes que Machu Picchu
Hoy se puede apreciar apenas un 30 % de sus edificaciones, el resto ha sido cubierto por la vegetación. Dicen que cuando terminen los trabajos de rehabilitación y limpieza, que desde 1992 lleva adelante el Plan Copesco, este complejo será aproximadamente tres veces más grandes que Machu Picchu
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Perú: Choquequirao El Ultimo R efugio Inca
martes, 20 de enero de 2015
Leo Rojas: El Condor Pasa en dos versiones
Juan Leonardo Santillia Rojas (nacido en 1984) es un artista musical de flauta de pan ecuatoriano, quien en 2011 ganó la quinta edición de la serie de televisión Das Supertalent, versión alemana de la franquicia Got Talent. En el 2012 ha ganado el disco de oro en Alemania, por su primer Album con piezas instrumentales conocidas llamado El Espíritu del Halcón.
Y aquí v a el video de su interpretación con la que ganó el festival de Alemania:
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Music: Leo Rojas El Cóndor Pasa
La Piedra de la Esperanza Emerge de la Montaña de la Desesperación
La lucha de King y de los activistas por los derechos civiles obtuvo su triunfo mayor con la promulgación durante el gobierno del presidente Lydon B. Johnson, del Acta de los Derechos Civiles en 1964, en la cual se prohibía la discriminacion en el trabajo basada en la raza, color, religión , sexo o nacionalidad. En los años siguientes el Congreso amplió la legislación que garantizaría la igualdad de derechos entre las razas. En 1965, durante el gobierno de Lyndon B. Johnson, se firmaría la Ley de Derecho de Votación por la cual de extendía el derecho a voto a la población Afro-americana.
King moriría asesinado en su lucha por la igualdad de derechos de los hombres de raza negra en el año 1968; pero su ejemplo de lograr su sueño sin emplear la violencia, siguió alimentando el movimiento que había creado.
Decía King: "El hombre nació en la barbarie, cuando matar a su semejante era una condición normal de su existencia. Ahora ha llegado el día en que la violencia hacia otro ser humano es aborrecible."
Después de años de campaña de los activistas, miembros del Congreso y de la esposa del lider, Coretta King, el Presidente Ronald Reagan declaró en 1983, como Día Feriado Federal, el tercer lunes del mes de Enero, celebrando el aniversario del nacimiento de Martin Luther King. Este se hizo efectivo por primera vez, en 1986.
La realidad de este país ha progresado mucho desde aquellos tiempos: tenemos el primer presidente negro en la historia de este país, el 56% de los votantes que le dieron el triunfo al actual presidente Obama fueron negros, las oportunidades de trabajo de la gente de color se han doblado y en los centros de trabajo, aparentemente no existe la llamada discriminación. Sin embargo, todavía los niveles de desempleo de aquellos doblan los de los blancos, el 40% de niños de esa raza son pobres, y en las cárceles, hay un alto porcentaje de afro-americanos culpados de crímenes; muchos de ellos en forma injusta. Todavía vemos agresiones violentas y muertes de aquellos en manos de la propia policia, y por causas injustas. Las muertes de Eric Brown y Michael Garner en manos de policías blancos, así lo atestiguan.
En el epílogo de la biografía sobre Obama, El puente. Vida y ascenso de Barack Obama, de David Remnick, el presidente declara al autor: “En el núcleo del movimiento de los derechos civiles, incluso en medio de la ira, la desesperación y el black power, hay una voz, que es sobre todo la de King, que dice que nosotros, como afroamericanos, somos estadounidenses, y que nuestra historia es la historia de Estados Unidos, y que perfeccionando nuestros derechos perfeccionamos la unión… lo cual es una historia muy optimista a fin de cuentas. No hay equivalente en muchos otros países: esa sensación de que mediante la liberación de los peor situados, la sociedad entera se transforma para mejor. Aún no hemos llegado, pero el viaje continúa”
Con ocasión del 48 aniversario del discurso de Martin Luther King, el 28 de Agosto del 2011, se inauguró en Washington DC. a escasos metros del monumento de Lincoln, donde el activista dio su famoso discurso, una bella estatua llamada "la Piedra de la Esperanza", en la cual un prominente escultor chino, Lei Yixin, ha esculpido la imagen del lider con los brazos cruzados y mirando hacia el horizonte con el ceño fruncido, según el artista...como preocupado por el futuro de la humanidad. En su cara se ve la esperanza por un mundo mejor. "Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano" (Martin Luther King).
La estatua de 9 metros de alto está flanqueada por 14 de los dichos más conocidos de King y parece emerger y alejarse de una montaña de piedras, llamada la Montaña de la Desesperación. Está flanqueada por árboles de cerezos, olmos y otras plantas orientales.
"El monumento al doctor King es el primer monumento del National Mall que está dedicado a un hombre de color, de esperanza y paz,” dijo el presidente de la Fundación en Memoria de Martin Luther King, Harry E. Johnson. Johnson insistió en que este homenaje a King no sólo trata de recordar a la persona que fue, sino que también pretende hacer recordar los valores por los que luchó y hacer pensar al visitante sobre la influencia del activista en sus vidas actuales y futuras. "Con la ayuda del equipo y de la fundación, mi rol ha sido simplemente dirigir el proyecto, pero siento una enorme satisfacción derivada de haber sido testigo de cómo se convertía en realidad este sueño, que también era el sueño de muchos,” dijo por su parte el arquitecto Ed Jackson, encargado de ejecutar el diseño de la obra. Jackson quiso reconocer especialmente el trabajo de Lei, porque sin su talento “la presencia física y el componente emocional de la obra no estarían aquí,” subrayó. La imagen que los visitantes pueden ver desde hoy en el National Mall de Washington, no se corresponde a ningún retrato previo, sino a la esencia que Lei extrajo tras horas y horas de observación. "Cuando conocí por primera a vez al maestro Lei tuvimos que atravesar una sala para llegar a su estudio y esa sala tenía todas sus paredes forradas con cientos de fotos de Martin Luther King. Le pregunté por qué hacía eso y me dijo que se sentaba todos los días para captar el espíritu del doctor King,” relató Jackson.
"NO ME DUELEN LOS ACTOS DE LA GENTE MALA, SINO LA INDIFERENCIA DE LA GENTE BUENA" (Martin Luther King)
Tengo un Sueño
Martin Luther King, Jr.
Tengo un sueño
Estoy contento de reunirme hoy con vosotros y con vosotras en la que pasará a la historia como la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestra nación.
Hace un siglo, un gran americano, bajo cuya simbólica sombra nos encontramos, firmó la Proclamación de Emancipación. Este trascendental decreto llegó como un gran faro de esperanza para millones de esclavos negros y esclavas negras, que habían sido quemados en las llamas de una injusticia aniquiladora. Llegó como un amanecer dichoso para acabar con la larga noche de su cautividad.
Pero cien años después, las personas negras todavía no son libres. Cien años después, la vida de las personas negras sigue todavía tristemente atenazada por los grilletes de la segregación y por las cadenas de la discriminación. Cien años después, las personas negras viven en una isla solitaria de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material. Cien años después, las personas negras todavía siguen languideciendo en los rincones de la sociedad americana y se sienten como exiliadas en su propia tierra. Así que hemos venido hoy aquí a mostrar unas condiciones vergonzosas.
Hemos venido a la capital de nuestra nación en cierto sentido para cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magnificientes palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, estaban firmando un pagaré del que todo americano iba a ser heredero. Este pagaré era una promesa de que a todos los hombres —sí, a los hombres negros y también a los hombres blancos— se les garantizarían los derechos inalienables a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad.
Hoy es obvio que América ha defraudado en este pagaré en lo que se refiere a sus ciudadanos y ciudadanas de color. En vez de cumplir con esta sagrada obligación, América ha dado al pueblo negro un cheque malo, un cheque que ha sido devuelto marcado “sin fondos”.
Pero nos negamos a creer que el banco de la justicia está en bancarrota. Nos negamos a creer que no hay fondos suficientes en las grandes arcas bancarias de las oportunidades de esta nación. Así que hemos venido a cobrar este cheque, un cheque que nos dé mediante reclamación las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia. También hemos venido a este santo lugar para recordar a América la intensa urgencia de este momento. No es tiempo de darse al lujo de refrescarse o de tomar el tranquilizante del gradualismo. Ahora es tiempo de hacer que las promesas de democracia sean reales. Ahora es tiempo de subir desde el oscuro y desolado valle de la segregación al soleado sendero de la justicia racial. Ahora es tiempo de alzar a nuestra nación desde las arenas movedizas de la injusticia racial a la sólida roca de la fraternidad. Ahora es tiempo de hacer que la justicia sea una realidad para todos los hijos de Dios.
Sería desastroso para la nación pasar por alto la urgencia del momento y subestimar la determinación de las personas negras. Este asfixiante verano del legítimo descontento de las personas negras no pasará hasta que haya un estimulante otoño de libertad e igualdad. Mil novecientos sesenta y tres no es un fin, sino un comienzo. Quienes esperaban que las personas negras necesitaran soltar vapor y que ahora estarán contentos, tendrán un brusco despertar si la nación vuelve a su actividad como si nada hubiera pasado. No habrá descanso ni tranquilidad en América hasta que las personas negras tengan garantizados sus derechos como ciudadanas y ciudadanos. Los torbellinos de revuelta continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que nazca el día brillante de la justicia.
Pero hay algo que debo decir a mi pueblo, que está en el caluroso umbral que lleva al interior del palacio de justicia. En el proceso de conseguir nuestro legítimo lugar, no debemos ser culpables de acciones equivocadas. No busquemos saciar nuestra sed de libertad bebiendo de la copa del encarnizamiento y del odio. Debemos conducir siempre nuestra lucha en el elevado nivel de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra fecunda protesta degenere en violencia física. Una y otra vez debemos ascender a las majestuosas alturas donde se hace frente a la fuerza física con la fuerza espiritual. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra no debe llevarnos a desconfiar de todas las personas blancas, ya que muchos de nuestros hermanos blancos, como su presencia hoy aquí evidencia, han llegado a ser conscientes de que su destino está atado a nuestro destino. Han llegado a darse cuenta de que su libertad está inextricablemente unida a nuestra libertad. No podemos caminar solos.
Y mientras caminamos, debemos hacer la solemne promesa de que siempre caminaremos hacia adelante. No podemos volver atrás. Hay quienes están preguntando a los defensores de los derechos civiles: “¿Cuándo estaréis satisfechos?” No podemos estar satisfechos mientras las personas negras sean víctimas de los indecibles horrores de la brutalidad de la policía. No podemos estar satisfechos mientras nuestros cuerpos, cargados con la fatiga del viaje, no puedan conseguir alojamiento en los moteles de las autopistas ni en los hoteles de las ciudades. No podemos estar satisfechos mientras la movilidad básica de las personas negras sea de un ghetto más pequeño a otro más amplio. No podemos estar satisfechos mientras nuestros hijos sean despojados de su personalidad y privados de su dignidad por letreros que digan “sólo para blancos”. No podemos estar satisfechos mientras una persona negra en Mississippi no pueda votar y una persona negra en Nueva York crea que no tiene nada por qué votar. No, no, no estamos satisfechos y no estaremos satisfechos hasta que la justicia corra como las aguas y la rectitud como un impetuoso torrente.
No soy inconsciente de que algunos de vosotros y vosotras habéis venido aquí después de grandes procesos y tribulaciones. Algunos de vosotros y vosotras habéis salido recientemente de estrechas celdas de una prisión. Algunos de vosotros y vosotras habéis venido de zonas donde vuestra búsqueda de la libertad os dejó golpeados por las tormentas de la persecución y tambaleantes por los vientos de la brutalidad de la policía. Habéis sido los veteranos del sufrimiento fecundo. Continuad trabajando con la fe de que el sufrimiento inmerecido es redención.
Volved a Mississippi, volved a Alabama, volved a Carolina del Sur, volved a Georgia, volved a Luisiana, volved a los suburbios y a los ghettos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de un modo u otro esta situación puede y va a ser cambiada.
No nos hundamos en el valle de la desesperación. Aun así, aunque vemos delante las dificultades de hoy y mañana, amigos míos, os digo hoy: todavía tengo un sueño. Es un sueño profundamente enraizado en el sueño americano.
Tengo un sueño: que un día esta nación se pondrá en pie y realizará el verdadero significado de su credo: “Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas: que todos los hombres han sido creados iguales”.
Tengo un sueño: que un día sobre las colinas rojas de Georgia los hijos de quienes fueron esclavos y los hijos de quienes fueron propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la fraternidad.
Tengo un sueño: que un día incluso el estado de Mississippi, un estado sofocante por el calor de la injusticia, sofocante por el calor de la opresión, se transformará en un oasis de libertad y justicia.
Tengo un sueño: que mis cuatro hijos vivirán un día en una nación en la que no serán juzgados por el color de su piel sino por su reputación.
Tengo un sueño hoy.
Tengo un sueño: que un día allá abajo en Alabama, con sus racistas despiadados, con su gobernador que tiene los labios goteando con las palabras de interposición y anulación, que un día, justo allí en Alabama niños negros y niñas negras podrán darse la mano con niños blancos y niñas blancas, como hermanas y hermanos.
Tengo un sueño hoy.
Tengo un sueño: que un día todo valle será alzado y toda colina y montaña será bajada, los lugares escarpados se harán llanos y los lugares tortuosos se enderezarán y la gloria del Señor se mostrará y toda la carne juntamente la verá.
Ésta es nuestra esperanza. Ésta es la fe con la que yo vuelvo al Sur. Con esta fe seremos capaces de cortar de la montaña de desesperación una piedra de esperanza. Con esta fe seremos capaces de transformar las chirriantes disonancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos, de luchar juntos, de ir a la cárcel juntos, de ponernos de pie juntos por la libertad, sabiendo que un día seremos libres.
Éste será el día, éste será el día en el que todos los hijos de Dios podrán cantar con un nuevo significado “Tierra mía, es a ti, dulce tierra de libertad, a ti te canto. Tierra donde mi padre ha muerto, tierra del orgullo del peregrino, desde cada ladera suene la libertad”.
Y si América va a ser una gran nación, esto tiene que llegar a ser verdad. Y así, suene la libertad desde las prodigiosas cumbres de las colinas de New Hampshire. Suene la libertad desde las enormes montañas de Nueva York. Suene la libertad desde los elevados Alleghenies de Pennsylvania.
Suene la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve de Colorado. Suene la libertad desde las curvas vertientes de California.
Pero no sólo eso; suene la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia.
Suene la libertad desde el Monte Lookout de Tennessee.
Suene la libertad desde cada colina y cada topera de Mississippi, desde cada ladera.
Suene la libertad. Y cuando esto ocurra y cuando permitamos que la libertad suene, cuando la dejemos sonar desde cada pueblo y cada aldea, desde cada estado y cada ciudad, podremos acelerar la llegada de aquel día en el que todos los hijos de Dios, hombres blancos y hombres negros, judíos y gentiles, protestantes y católicos, serán capaces de juntar las manos y cantar con las palabras del viejo espiritual negro: “¡Al fin libres! ¡Al fin libres! ¡Gracias a Dios Todopoderoso, somos al fin libres!”
(Traducción de Tomás Albaladejo)
sábado, 10 de enero de 2015
viernes, 9 de enero de 2015
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