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lunes, 27 de agosto de 2018

Chinese Porcelain Technique

miércoles, 22 de agosto de 2018

"LA FLOR DE LA CANELA" canta CHABUCA GRANDA








Letras

Déjame que te cuente, limeño 
Déjame que te diga la gloria 
Del ensueño que evoca la memoria 
Del viejo puente, del río y la alameda 
Déjame que te cuente, limeño 
Ahora que aún perfuma el recuerdo 
Ahora que aún mece en su sueño 
El viejo puente el río y la alameda
Jazmines en el pelo y rosas en la cara 
Airosa caminaba la flor de la canela 
Derramaba lisura y a su paso dejaba 
Aroma de mixtura que en el pecho llevaba
Del puente a la alameda 
Menundo pie la lleva 
Por la vereda que se estremece 
Al ritmo de su cadera 
Recogía la risa de la brisa del río 
Y al viento la lanzaba del puente a la alameda
Déjame que te cuente, limeño ay! 
Deja que te diga moreno mi pensamiento 
A ver si así despiertas del sueño 
Del sueño que entretiene, moreno 
Tus sentimientos
Aspiras de la lisura 
Que da la flor de canela 
Adornada con jazmines 
Matizando tu hermosura
Alfombras de nuevo el puente 
Y engalanas la alameda 
que el río acompasara tu paso por la vereda
Y recuerda que, jazmines en el pelo y rosas en la cara 
Airosa caminaba la flor de la canela 
Derramaba lisura y a su paso dejaba 
Aroma de mixtura que en el pecho llevaba
Del puente a la alameda 
Menundo pie la lleva 
Por la vereda que se estremece 
Al ritmo de su cadera 
Recogía la risa de la brisa del río 
Y al viento la lanzaba del puente a la alameda
Compositores: Isabel Chabuca Granda

De mi amigo Darío Mejía:
"La Flor de la Canela" es considerada por muchos peruanos como una especie de himno, siendo también el vals peruano más interpretado en el mundo. Chabuca Granda le dedicó esa canción a Victoria Angulo de Loyola, una mulata nacida en Barranco el 21 de julio de 1891, donde pasa su niñez para luego mudarse al Rímac, donde se casó, y que fue donde vivía cuando Chabuca la conoció. En la casa de Victoria Angulo solían armarse unas jaranas memorables que reunían a las grandes glorias de nuestro criollismo de aquella época. Por su casa desfilaban sus primos hermanos Elías y Augusto Ascuez, su prima Bartola Sancho Dávila, también Manuel Covarrubias, Luciano Huambachano, Pablo Casas Padilla y lo más renombrado de la bohemia criolla. Chabuca Granda fue llevada a la casa de Victoria Angulo por María Isabel Sánchez Concha de Pinilla, una barranquina muy vinculada con los artistas. La casa de Victoria Angulo quedaba en un corralón frente al "Puente de Palo", que ya no existe. Dicho puente quedaba en la curva del ferrocarril Lima-Ancón y comunicaba al Jirón Arica (hoy Rufino Torrico) con "Abajo el Puente" (como también se le conoce al Rímac). Ese "Puente de Palo" es el puente al que se refiere Chabuca Granda en "La Flor de la Canela" y no el Puente de Piedra o el Puente de los Suspiros como, equivocadamente, son mencionados a veces. Al "Puente de los Suspiros" le dedicaría, posteriormente, otro vals. Chabuca Granda, por esa época, trabajaba en la Antigua Botica Francesa en la Calle Mercaderes (hoy Jirón de la Unión). Victoria Angulo solía visitar a Chabuca allí y le comentaba el trayecto que tenía que recorrer a pie, a través del Puente de Palo, para regresar a su casa. Chabuca fue forjando así una canción que se la iba cantando a las hijas de Victoria cuando ellas la visitaban en su trabajo. Según información proporcionada por Teresa Fuller Granda, hija de Chabuca Granda, el 7 de enero de 1950 Chabuca Granda firma "La Flor de la Canela" en su cuaderno. En esa fecha, Chabuca Granda termina de hacer "La Flor de la Canela" cuyas dos primeras estrofas estaban hechas con casi un año de anticipación. Oscar Avilés, en la entrevista que le hiciera Mario Cavagnaro en el Programa Televisivo "Avanzada Criolla", contó que ese día era el cumpleaños de José Moreno, criollo que lo celebraba con jarana y que fue donde Chabuca se inspira empezando a tararear "... Déjame que te cuente limeño, deja que diga Moreno (el dueño de casa)...". Se encontraban presentes Augusto Ego Aguirre, Alejandro Cortez, José Moreno, Leturia, Alfredo Weston, Oscar Avilés y otros criollos más. Chabuca Granda cantó "La Flor de la Canela" por primera vez a Victoria Angulo en su cumpleaños, el 21 de julio de 1950. Ninguna de las dos se imaginó, en ese instante, que más que un presente de cumpleaños, Chabuca Granda había inmortalizado a Victoria Angulo con su canción. Victoria Angulo falleció el 18 de diciembre de 1981, pero "La Flor de la Canela" nos hará recordar a ella y Chabuca Granda, por toda la eternidad. Darío Mejía Melbourne, Australia


viernes, 22 de junio de 2018

LIMA DE NUEVO






¡Lima de nuevo!  Una felicidad llegar a lo de uno…aunque sea en medio de golpes de martillos y de encontrar mi lavandería medio destrozada y las cañerías destapadas porque ya es perentorio el cambio en este edificio viejo y cansado.  Mis muebles siguen tapados porque no quiero que les caiga el polvo que levanta la picada de las paredes. No hay agua en la cocina y hay que lavar los platos en el lavadero del baño de distribución.  Pero es maravilloso llegar y saber que uno es dueño de su tiempo y de su espacio.
Lima está llena de arte y de sociabilidad.  En un fin de semana he visto hermanos y amigos queridos.  Muchos almuerzos, cafecitos, y sobre todo…arte que se me sale por los poros.  He ido a escuchar a la Sinfónica en nuestro maravilloso Teatro Nacional, que tiene una acústica maravillosa; he disfrutado de una película peruana, Wiñaypacha…muy diferente de lo que he visto…peruana y llena de sentimientos que cuenta la historia de la ancianidad y pobreza en las punas…una catársis para nuestros indiferentes corazones…; he paseado por jirones y calles en el centro de Lima y he aprendido de artistas jóvenes, como Humberto Saldarriaga que cuentan nuestra historia a través de sus cuadros…60 pa’arriba es un cándido tributo a la vejez y envejecimiento, que se expone en la casa museo de un personaje de la escuadra de la Independencia…O’Higgins.  Después de acompañar a mis amigas en su devoción a San Judas Tadeo y ver la cantidad de fieles que hacen cola para tocar el altar de plata del Santo abogado de los trabajadores, llenos de flores y arreglos florales que agradecen el favor concedido, nos dirigimos a comer nuestro sánguche de jamón del norte con su “azuquitar” y su acompañante de salsa de cebolla, en el centenario Bar Cordano.  Arriba descansan impasibles los gallinazos en el dintel de las ventanas del otrora famoso y trágico hotel Comercio.  Al lado, los restauradores continúan con su obra de embellecimiento de la Ciudad. Nos tomamos una foto frente a Palacio, y nos la toma un policía de la guardia.  Nos reímos de la informalidad de nuestros peruanos.  Al fondo hacen guardia los Húsares de Junín, guardia del Palacio y del presidente. Sobre el atrio de la catedral y al costado de la pileta de la Plaza de Armas, contemplan el cambio de guardia turistas y peruanos que por allí pasan.














En Lima los taxistas te cuentan su historia (muchos cuentan los asaltos que sufren cuando trabajan de noche), conversan de política o de fútbol.  En esto último me hago la versada, pero no sé ni papa.  En Lima la fiebre por el fútbol y el mundial está altísima.  Niños y adultos se compran las figuritas de sus preferidos jugadores e intercambian las repetidas para el álbum, como hacíamos con las figuritas de ángeles, flores y canastas, de tiempos antiguos.
Y no faltan los recorridos históricos de mi amigo Marco Antonio Capistrán Núñez, quien con paso seguro nos guía por calles y jirones, contándonos esta vez la historia de los monumentos, aderezándola con anécdotas desconocidas.  Parece el flautista de Hamelin, al cual se le van acoplando varios seguidores a lo largo de su recorrido.
Y por allí me dirijo al Museo de Arte de Lima (el MALI), porque la naturaleza me llama…En eso veo un cartel tentador…Están exponiendo las pinturas y esculturas del famoso Johan Miró…español, catalán y amigo de Picasso.  La tentación es demasiado grande…pago mis 10 soles de adulto mayor y me meto para hacer una “visita rápida”.  Por allí me invita un amable anfitrión, a integrarme a un grupo guiado.  No me gusta la pintura abstracta, pero es famoso y me han dicho que es buena la exposición. No sabía que mi perspectiva cambiaría después de la explicación.  Mujer, pájaro y estrella…características de un pintor que se rebela contra “la Academia” de sus tiempos…que les pone títulos a sus cuadros en tres idiomas…español, catalán y francés, y que evoluciona desde el uso de los colores fuertes hasta los blancos puros y dimensionales, minimalistas y con sobrentendidos de espacio y tierra.  Sus esculturas muestran la conexión del hombre con la tierra y el universo…toda una cosmovisión.  Por allí se acerca el director de un diario…muchacho joven que ama a Miró y está ávido de recomendarnos estudiarlo y nos explica lo que sabe sobre la concepción del mundo del artista, sobre su amistad con Picasso, y sobre ese último cuadro que termina cuando su amigo muere, y que pinta toda su vida de artista. Allí está a un costado, la gran obra en persona.
¡Me tengo que salir corriendo!  Mi hermana me espera a almorzar.  ¡Pero qué hambre!  Para tranquilizar los rugidos de mi estómago, me compro una chicha morada en un quiosco del museo previa pregunta tonta de que, si el agua está hervida y sin microbios porque yo vengo del extranjero, ¡pues!  A la salida está el heladero que me vende un sándwich de D’Onofrio de galleta de chocolate con helado de vainilla… es miniatura y me cuesta un sol… Así se alivia mi conciencia…  Cruzo al frente boto mi papelito en un basurero y me subo al Corredor azul para irme a mi invitación.

Y así tan fácil como me integro al mundo del arte y de la historia y de la cultura popular; a un mundo sencillo y voraz, así me integro al mundo familiar                                                                                                                                                           

Paul Mc Cartney Reminesces His Old Times