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Friday, June 17, 2016

Hotel Sol y Luna del Valle Sagrado del Valle Sagrado del Cusco





Entre Apus tutelares y árboles de eucalipto se encuentra esta propiedad establecida por una francesa Petit Miribell, y un suizo, Franz Schiller, ya hace 20 años.  Vinieron con la ilusión de hacer un colegio para ayudar a la gente del  lugar a integrarse al sistema educativo.  Para financiar su tarea altruista, fundaron este  hotel y lo llenaron de acogedoras casitas circulares con tejas y techos a dos aguas, terrazas invitadoras y caminos de lajas llenitos de flores  que adornan el hotel con sus fragancias  y colores.  Las habitaciones están decoradas en forma rústica, pero lujosa, y guardan gran armonía con la naturaleza y montañas circundantes.  Todas las habitaciones cuentan con baño, bañera, secador, acceso a internet, calefacción, caja de seguridad, terraza y camino accesible para sillas de ruedas.  Cada cuarto tiene en su pared un mural pintado por el artista plástico Federico Bauer, que integra elementos de arte popular y paisajistas y que individualizan a cada cuarto…El Ají, La Flor de Kantu o El Picaflor.  Cuentan con alrededor de 43 casitas de diversos tamaños.









La propiedad tiene alrededor de 4,000 árboles de diferentes especies que se han convertido en el hogar de más de 35 aves locales, entre las que se encuentran los picaflores más grandes del mundo, los Patagonia Gigis.
El hotel está ubicado en el Valle Sagrado de los Incas a un kilómetro de Urubamba la ciudad más importante de este valle entre el famoso mercado de Pisac y la estación de trenes de Ollantaytambo.  Se encuentra en la localidad de Huicho y fue inaugurado en el año 2000.  Tiene una calificación de 5 estrellas y es miembro de la cadena Pelais et Chateaux, que es una asociación que integra a 53 establecimientos que reúnen a propietarios, maitres de maison y chefs independientes.  Su lema es:  “Un mundo mejor por medio de la cocina  y de su hospitalidad
El hotel también tiene una piscina al aire libre,  una biblioteca (Willay) con libros de cultura y tradiciones peruanas y una boutique que vende objetos de arte locales y piezas hechas por artistas contemporáneos. 
Su Spa, el Yacu Wasi, está rodeado de jardines y ofrece toda clase de tratamientos corporales, como exfoliaciones y envolturas con barro, así como masajes relajantes y antistress y tratamientos faciales.
También opera su propia aventura club / agencia (Viento-Sur), que ofrece una lista completa de las actividades al aire libre en la región, como montar a caballo, los famosos Caballos Peruanos de Paso.
Cuentan con dos restaurantes:
El Killa Wasi con una capacidad para 100 personas que ofrece una cocina de primera y está adornada con murales de Federico Bauer.
Wayra: restaurante con acceso independiente, que está construido alrededor de un jardín espacioso  rodeado de las montañas tutelares de Pumahuanca y Chicón y de sus restos arqueológicos.  Consta de un ambiente cerrado y bar para comer y un espacio abierto que mira hacia un gran jardín donde se realizan shows diversos, entre los cuales el más famoso es el de los caballos de paso  bailando la marinera con sus chalanes y sus damas.  La comida es excelente y se sirve un menú degustativo de tamaño y sabor espectacular.











Tiene  una elegantísima cava que  contiene algunos de los vinos más finos del mundo en un ambiente perfectamente temperado.  Tiene un precioso comedor para 14 personas, especialmente diseñado para comidas privadas donde se sirven entre 5 y 10 diferentes platos preparados con productos del huerto y locales; y  que tienen como fin educar al huésped sobre los diferentes vinos y su empate con las comidas que se sirven.




























En este lugar idílico de Urubamba, Petit y Franz  empezaron  años atrás, ayudando a  las escuelas locales, mejorando su infraestructura y organizando actividades culturales y deportivas.  Siguiendo sus valores de inclusión e igualdad, crean la Asociación Sol y Luna; y abren el Sol y Luna Lodge para sostener su propuesta educativa y ofrecer trabajo a los padres de la comunidad.  Después de 10 años apoyando a escuelas y proyectos diversos se decide fomentar el Colegio Intercultural Sol y Luna,  una  institución dedicada a mejorar la vida de los niños necesitados en el Valle Sagrado.



En la tradición andina, el balance de las relaciones humanas y sociales se basa  en la reciprocidad; el dar y el recibir son parte del mismo proceso…todos respetan los derechos de los demás y la solidaridad fluye naturalmente, incluso en las transacciones comerciales.  Ese es el fundamento del Ayni.  Los fundadores pensaban que ya que la comunidad les daba a ellos su apoyo y confianza, su cultura y su actitud positiva hacia la vida en medio de tantas dificultades, sin perder esperanzas  y llegando a soluciones conjuntas, ellos a su  vez les devolverían este favor creando la Asociación No-lucrativa Sol y Luna encaminada a resolver el futuro de los pobladores del Urubamba  dándoles oportunidades para educarse y crear mejores oportunidades para ellos en sus propia tierra.  También los han ayudado en épocas de desastres naturales como frío intenso o inundaciones.
El colegio está situado al costado del hotel  y provee educación en las guardería y  en la escuela primaria. Actualmente cuentan con 160 estudiantes, que lindan entre las edades de 3 y 12 años, procedentes de más de 120  familias que son residentes de 11 comunidades un poco remotas.  A los niños se les proporcionan refrigerios y almuerzos confeccionados  por los chefs del hotel, con ingredientes locales frescos; muchos de la huerta orgánica que tienen en las premisas.  Las  pensiones que pagan los padres están subsidiadas y hay muchos niños con becas.  Muchos turistas han aportado a esta noble causa.  En el Hogar Semillas de Jesús, se proporciona vivienda temporal  durante la semana  a muchos niños que vienen de las comunidades más lejanas para estudiar en  la escuela.  Los gastos de administración y mantenimiento son asumidos en su totalidad por el hotel, gracias a las generosas donaciones de sus visitantes, de las cuales el 100% va a satisfacer las necesidades de los niños.  El 92% de los estudiantes reciben becas parciales o totales.

Este modelo de industria de turismo es muy revolucionario.  Para financiar su misión, Franz y Petit  se han comprometido para que el 100% de las utilidades del hotel sean canalizadas directamente hacia la Fundación.
 Muchos de los alumnos vienen de hogares disfuncionales y de haber trabajado incansablemente en los campos de cultivo.  En la escuela se les enseña a recuperar su estima personal.  Se les alienta para que conserven su idioma quechua y su cultura tradicional, y se aspira a vincularlos con el mundo internacional y darles más oportunidades de contactos de trabajo a través de clases del idioma inglés y  de hotelería.  Además de sus cursos regulares, también se les dan cursos de nutrición y deportes.
En el año 2015, la fundación se abocó a la formación de un programa de inclusión para niños y jóvenes con habilidades diferentes.  A ellos se les provee de asistencia personalizada a cargo de un equipo de cuidadores, terapistas y educadores.  La atención está dirigida no sólo al cuidado y atención de los niños minusválidos, sino que también a permitirles que puedan vivir una vida digna dentro de sus comunidades.  Hasta el momento, la fundación ha adoptado 12 niños minusválidos y la ayuda continuada dependerá de los fondos que se obtengan para llevar a cabo esta labor.

Petit dice:  “Si puedes caminar, tienes que caminar por el que no puede hacerlo”.