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Sunday, April 10, 2011

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no me quiero acordar...


Este es un extracto de algunos de los dichos más sabios del célebre libro del español Don Miguel de Cervantes y Saavedra:  "El  Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha", escrito en dos tomos en un lapso de diez años (en 1605 y 1615). 
Esta es la obra de literatura más representativa de la Edad de Oro española, que constantemente es considerada como una de las más tempranas novelas canónicas y una de las más grandes novelas de ficción jamás publicadas.
El segundo tomo,  fue escrito por un autor con el pseudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda, antes que el de Cervantes, para quitar mérito a su obra.  Se dice que éste fue escrito por amigos de Lope de Vega. Sin embargo, Cervantes, que por ese entonces se encontraba escribiendo el capítulo XIV de la obra, cuando apareció aquel libro apócrifo, obtuvo estímulo para terminarlo y hasta hizo burlarse a el Quijote y a Sancho de la obra de Avellaneda.
El primer tomo del libro fue dedicado al Duque de Bejar, un mecenas de las obras de literatura de su época.  Veamos la dedicatoria de Cervantes, así como las explicaciones a pié de página publicadas en la Biblioteca Digital Cervantes:

 Don Alonso López de Zúñiga y Sotomayor, duque de Béjar (desde 1601 hasta su muerte en 1619), fue repetidamente ensalzado por los poetas de la época (hasta Góngora, quien le dedicó las Soledades) y costeó las Flores que de los más ilustres reunió Pedro Espinosa y se publicaron en Valladolid (1603-1605), donde el Duque se había trasladado con la corte y donde C. pudo tener acceso a él y solicitarle, no sabemos con qué resultados, ayuda o apoyo. La dedicatoria está zurcida, línea a línea, con retazos de la que Fernando de Herrera puso al frente de las Obras de Garcilaso de la Vega con anotaciones (1580), más algún fragmento del prólogo de Francisco de Medina a ese mismo volumen. Por otro lado, el primer pliego del Q. muestra un excepcional desahogo tipográfico, con blancos insólitos, que hacen evidente que en el momento de componerlo no se disponía de todos los textos preliminares que era usual incluir en cabeza de los libros. Una y otra circunstancia llevan a pensar que el mismo accidente que provocó el extravío de esos otros textos (en particular, licencia y aprobaciones) hizo también que no se tuviera a mano la dedicatoria escrita por C. y, en la urgencia por acabar la impresión, el editor, Francisco de Robles, con un proceder muy propio de su oficio, recurriera a improvisar otra, enteramente ajena a C., con fragmentos de Herrera y Medina. [°]

AL DUQUE DE BÉJAR: MARQUÉS DE GIBRALEÓN, CONDE DE BENALCÁZAR

Y BAÑARES, VIZCONDE DE LA PUEBLA DE ALCOCER,
SEÑOR DE LAS VILLAS DE CAPILLA, CURIEL
Y BURGUILLOS

En fe del buen acogimiento y honra que hace Vuestra Excelencia a toda suerte de libros, como príncipe tan inclinado a favorecer las buenas artes [1], mayormente las que por su nobleza no se abaten [*] al servicio y granjerías del vulgo [2], he determinado de sacar a luz [3] al Ingenioso [*] hidalgo don Quijote de la Mancha [4] al abrigo del clarísimo nombre de Vuestra Excelencia, a quien, con el acatamiento que debo a tanta grandeza, suplico le reciba agradablemente en su protección [5], para que a su sombra, aunque desnudo de aquel precioso ornamento de elegancia y erudición de que suelen andar vestidas las obras que se componen en las casas de los hombres que saben, ose parecer seguramente [6] en el juicio de algunos que, no continiéndose [*] en los límites de su ignorancia, suelen condenar con más rigor y menos justicia los trabajos ajenos; que, poniendo los ojos la prudencia de Vuestra Excelencia en mi buen deseo, fío que no desdeñará la cortedad de tan humilde servicio.

                                                                                                   Miguel de Cervantes y Saavedra


[1] príncipe: ‘gran señor, magnate’; véase I, «Urganda...», p. 22, vv. 15-16.

[2] «...del buen acogimiento y honra con que favorece Vuestra Excelencia todas las obras del ingenio...» (F. de Herrera); «Habiendo sido nuestros príncipes y repúblicas tan escasas en favorecer las buenas artes, mayormente las que por su hidalguía no se abaten al servicio y grangerías [‘ganancias’] del vulgo» (F. de Medina). La muestra basta para dejar claro que el autor, fuera quien fuese, escribía con las Obras de Garcilaso ante los ojos. Sobre el vulgo, compárese I, Pról., 11, n. 25.

[3] determinar es uno de los muchos verbos que en el Siglo de Oro se construían normalmente con la preposición de, un uso que hoy se sentiría como incorrecto. [°]

[4] al «Ingenioso», y no necesariamente «El ingenioso», porque los títulos formados por el nombre del protagonista solían tratarse exactamente igual que los nombres propios: «Mal año para Lazarillo...» (I, 22, 243). [°]

[5] En los siglos XVI y XVII, el leísmo (le reciba) era ya comunísimo en Castilla la Vieja y Madrid. [°]

[6] ‘aparecer sobre seguro, sin miedo’ (y no con el sentido de probabilidad que hoy suele tener seguramente).
 Aquí van sus refranes más populares: (extraído de-Real.es)
 ¡Celos, cuchillo de las más firmes esperanzas!

* ¡Oh envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes!.
* ¿No sabes tú que no es valentía la temeridad?.
* A él (Sancho) le vino en voluntad y deseo de hacer lo que otro no pudiera hacer por él.
* A quien se humilla, Dios le ensalza.
* Adonde interviene el favor y las dádivas, se allanan los riscos y se deshacen las dificultades.
* Al bien hacer jamás le falta premio.
* Amistades que son ciertas nadie las puede turbar.
* Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama.(El Quijote)
* Aún entre los demonios hay unos peores que otros, y entre muchos malos hombres suele haber alguno bueno.
* Bien predica quien bien vive.
* Cada uno es artífice de su propia ventura.
* Cada uno es como Dios le hizo, y aún peor muchas veces.
* Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
* Come poco y cena menos, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.
* Como no estás experimentado en las cosas del mundo, todas las cosas que tienen algo de dificultad te parecen imposibles.
* Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.
* Cuando no estamos en la una, estamos en la otra.
* Dad crédito a las obras y no a las palabras.
* De altos espíritus es apreciar las cosas altas.
* De gente bien nacida es agradecer los beneficios que recibe.
* De las miserias suele ser alivio una compañía.
* Después de las tinieblas espero la luz.
* Don Quijote soy, y mi profesión la de andante caballería. Son mis leyes, el deshacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal. Huyo de la vida regalada, de la ambición y la hipocresía, y busco para mi propia gloria la senda más angosta y difícil. ¿Es eso, de tonto y mentecato?.
* Donde está la verdad está Dios.
* Donde hay mucho amor, no suele haber demasiada desenvoltura.
* Donde una puerta se cierra, otra se abre.
* El agradecimiento que sólo consiste en el deseo, es cosa muerta, como es muerta la fe sin obras.
* El amor antojadizo no busca cualidades, sino hermosuras.
* El amor es deseo de belleza.
* El amor junta los cetros con los cayados; la grandeza con la bajeza; hace posible lo imposible; iguala diferentes estados y viene a ser poderoso como la muerte.
* El amor nunca hizo ningún cobarde.
* El amor y la afición con facilidad ciegan los ojos del entendimiento.
* El andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos.
* El año que es abundante de poesía, suele serlo de hambre.
* El hacer bien a villanos es echar agua al mar.
* El hacer el padre por su hijo es hacer por sí mismo.
* El mayor contrario que el amor tiene es el hambre y la continua necesidad.
* El mejor cimiento y zanja del mundo es el dinero.
* El pobre está inhabilitado de poder mostrar la virtud de liberalidad con ninguno, aunque en sumo grado la posea.
* El que esta para morir siempre suele hablar verdades.
* El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.
* El que no sabe gozar de La ventura cuando le viene, no se debe quejar sí se pasa.
* El retirar no es huir, ni el esperar es cordura, cuando el peligro sobrepuja a la esperanza.
* El sueño es el alivio de las miserias para los que las sufren despiertos.
* El valor reside en el término medio entre la cobardía y la temeridad.
* El ver mucho y leer mucho aviva los ingenios de los hombres.
* En el arte de la marinería más sabe el más simple marinero, que el mayor letrado del mundo.
* En la lengua consisten los mayores daños de la vida humana.
* En las cortesías antes se ha de pecar por carta de más que de menos.
* En las desventuras comunes se reconcilian los ánimos y se estrechan las amistades.
* En los casos arduos y dificultosos, en un mismo punto han de andar el consejo y la obra. 
* En los principios amorosos los desengaños prestos suelen ser remedios calificados.
* Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas.
* Entre los pobres pueden durar las amistades, porque la igualdad de la fortuna sirve de eslabón a los corazones; pero entre los ricos y los pobres no puede haber amistad duradera.
* Es bueno mandar aunque sea un hato de ganado.
* Es dulce el amor a la patria.
* Es la enmienda en el que yerra, atrás de su salvación.
* Es mejor ser loado de los pocos sabios que burlado de los muchos necios.
* Es tan ligera la lengua como el pensamiento, que si son malas las preñeces de los pensamientos, las empeoran los partos de la lengua.
* Esta que llaman fortuna, es una mujer borracha y antojadiza, y sobre todo, ciega, y así no ve lo que hace, ni sabe a quien derriba.
* Habla con reposo, pero no de manera que parezca que te escuchas a ti mismo; que toda afectación es mala.
* Has de usar con la honesta mujer el estilo que con las reliqulas; adornarlas y no tocarlas.
* He oído decir que esta que llaman por ahí fortuna es una mujer borracha y antojadiza y, sobre todo, ciega, y así no ve lo que hace, ni sabe a quién derriba ni a quién ensalza.
* La abundancia de las cosas, aunque sean buenas, hace que no se estimen, y la carestía son de las malas se estima en algo.
* La alabanza propia envilece.
* La buena y verdadera amistad no puede ni debe ser sospechosa de nada.
* La caldera le dijo a la sartén: "Apártate de mi, cara sucia".
* La celestina sería un libro en verdad divino, si escondiera más lo humano.
* La diligencia es madre de la buenaventura.
* La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde.
* La grandeza del rey resplandece más en el misericordioso que justiciero.
* La guerra, así como es madrastra de los cobardes, es la madre de los valientes.
* La honra del amo descubre la del criado; según esto, mira a quién sirves y verás cuán honrado serás.
* La libertad es una de las más agradables virtudes de quien engendra la fama.
* La libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.
* La misericordia brilla más que la justicia.  Misericordia.
* La mujer ha de ser dueña, y parecerlo, que es más.
* La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu.
* La pluma es la lengua de la mente.
* La pluma es lengua del alma; cuales fueren los conceptos que en ella se engendraron, tales serán sus escritos.
* La poesía tal vez se realza cantando cosas humildes.
* La santidad fingida no hace daño a ningún tercero, sino al que la usa.
* La senda de la virtud es muy estrecha y el camino del vicio, ancho y espacioso.
* La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre nada sobre la mentira como el aceite sobre el agua.
* La verdadera nobleza consiste en la virtud.
* La virtud es más perseguida por los malos que amada de los buenos.
* Las armas requieren espíritu como las letras.
* Las armas tienen por objeto y fin la paz, que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida.
* Las honestas palabras dan indicio de la honestidad del que las pronuncia o las escribe.
* Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
* Las obras de caridad que se hacen tibia y flojamente no tienen mérito ni valen nada.
* Las sentencias cortas se derivan de una gran experiencia.
* Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se sienten bestias.
* Los celos son señales de amor, es como la calentura en el hombre enfermo que a tenerla es señal de tener vida, pero vida enferma y mal dispuesta.
* Los deseos se alimentan de esperanzas.
* Los males que no tienen fuerza para acabar la vida, no han de tenerla para acabar la paciencia.
* Más hermoso parece el soldado muerto en la batalla que sano en la huida.
* Más vale buena esperanza que ruin posesión.
* Más vale el buen nombre que las muchas riquezas.
* Más vale la pena en el rostro que la mancha en el corazón.
* Más vale un toma que dos te daré.
* Más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo.
* Más vale vergüenza en cara que mancilla en el corazón.
* Me moriré de viejo y no acabaré de comprender al animal bípedo que llaman hombre, cada individuo es una variedad de su especie.
* Mientras se gana algo no se pierde nada.
* Mis pensamientos corrieron a una distracción.
* Nada hay más pequeño que un grande dominado por el orgullo.
* Necio es, muy necio, el que, descubriendo un secreto a otro, le pide encarecidamente que lo calle.
* No cargues todo el rigor de la ley al delincuente; que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo.
* No desees y serás el hombre más rico del mundo.
* No hay amor perdido entre nosotros.
* No hay candados, guardas ni cerraduras que mejor guarden a una doncella que las del recaro propio.
* No hay carga más pesada que una mujer liviana.
* No hay libro tan malo que no tenga algo bueno.
* No hay más alta virtud que la prudencia.
* No hay memoria a quien el tiempo no acabe, ni dolor que la muerte no consuma.
* No hay que tener envidia a los que los tienen príncipes y señores, porque la sangre se hereda, y la virtud se aquista y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale.
* No huye el que se retira.
* No importa el resultado sólo el esfuerzo vale.
* No puede haber gracia donde no hay discreción.
* No seas, ni siempre riguroso, ni siempre blando.
* Nunca desagrada a una mujer que se le enamore.
* Nunca el consejo del pobre, por bueno que sea, es admitido.
* Nunca fue desdichado amor que fue conocido.
* Nunca fuera caballero de damas tan bien servido como fuera Don Quijote cuando de su aldea vino; doncellas curaban del; princesas, de su rocino.
* Nunca vivió bien la crueldad con la valentía.
* Oficio que no da de comer a su dueño, no vale dos habas.
* Oh memoria, enemiga mortal de mi descanso.
* Opinión fue de no sé qué sabio, que no había en todo el mundo una sola mujer buena, y daba por consejo que cada uno pensase y creyese que aquella buena es la suya, y así viviría contento.
* Para remediar desdichas del cielo, poco suelen valer los bienes de fortuna.
* Para todo hay remedio, si no es para la muerte.
* Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones.
* Parece, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas.
* Pocas o ninguna vez se cumple con la ambición que no sea con daño de tercero.
* Por eso juzgo y discierno, por cosa cierta y notoria, que tiene el amor su gloria a las puertas del infierno.
* Por la calle del ya voy, se va a la casa del nunca.
* Pudor es un encanto que duplica los encantos de la hermosura.
* Puede haber amor sin celos, pero no sin temores.
* Sabe más el tonto en su casa, que el sabio en la ajena.
* Se breve en tus razonamientos, que ninguno hay gustoso si es largo.
* Sé cabal con los hombres, sé cortés con las mujeres. Vive con la imagen de aquella que alienta y justifica.
* Se moderado con tu sueño; que el que no madruga con el sol, no goza del día.
* Se va a la plaza del nunca por la calle del ya voy.
* Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de las dádivas, sino con el de la misericordia.
* Si el gobernador sale rico de su gobierno, dicen de el que ha sido un ladrón; y si sale pobre, que ha sido parapoco.
* Siempre la melancolía fue de la muerte apariencia.
* Siempre los ricos que dan en liberales hallan quien canonice sus desafueros y califique por buenos sus malos gustos.
* Siempre son desatinadas las venganzas de los celos.
* Siendo poeta, podrá ser famoso si se guía más por el parecer ajeno que por el propio.
* Tanto más fatiga el bien deseado cuanto más cerca está la esperanza de poseerlo.
* Tanto más se escudriñan las faltas de un impreso, cuanto mayor es la fama de quien lo compuso.
* Tanto vales cuanto tienes, y tanto tienes cuanto vales, Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una abuela mía, que son el tener y el no tener.
* Todo sale en la lavada.
* Todos los vicios, Sancho, traen un no se qué de deleite consigo: que el de la envidia no trae sino disgustos. 
* Un buen arrepentimiento es la mejor medicina que tienen las enfermedades del alma.
* Una confidencia, por lo general, tiene tanto de confianza como de indiscreción.
* Una de las mayores tentaciones del demonio es ponerle a un hombre en el entendimiento que puede componer e imprimir un libro, con que gana tanta fama como dinero.
* Una de las partes de la prudencia es que lo que se puede hacer por bien, no se haga por mal.
* Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecérselo a otro que al mismo cielo.
* Voto a Dios que me espanta esta grandeza y que diera un doblón por describilla: porque ¿a quién no sorprende y maravilla esta máquina insigne, esta riqueza?.
* Y en lo de trazarles que estudien esta o aquella ciencia, no lo tengo por acertado, aunque el persuadirles no será dañoso.
* Y yo soy de parecer y la experiencia lo enseña, que ablandarán una peña lágrimas de una mujer.
* Yo que tanto trabajo y me desvelo por parecer que tengo de poeta la gracia que no quiso darme el cielo.
* Yo sé muy poco, y diría, y está muy puesto en razón que la desesperación no puede ser valentía.
* Yo soy de parecer que el pobre debe contentarse con lo que hallare, y no pedir cotufas en el golfo.